El tema de la semana

 

Mariano Rajoy, la comparecencia ante la Audiencia Nacional y la corrupción estructural del Partido Popular.

El tema de la semana ha sido, sin lugar a duda, la comparecencia de Rajoy ante la Audiencia Nacional como testigo de la corrupción de su partido. Días antes de testificar, había una frase que parecía iba a ser clave en la estrategia de la defensa del Presidente del Gobierno: “Yo eché a Correa del PP”. Desde un comienzo, a excepción de algunas intervenciones de Rafael Hernando y Fernando Martínez Maillo, la táctica pasaba por plantear el día con total normalidad, <como cualquier otro ciudadano> podría haber sido el eslogan (intentaron que lo fuera). Por cierto, no muy lejos de las líneas de defensa de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

Eldiario.es adelantaba aquí que, como ya podíamos imaginar, la comparecencia no iba a realizarse con normalidad, ni como lo hubiera hecho cualquier otro ciudadano. Mariano se iba a sentar “en estrados”. Desde un principio habían intentado vender que la normalidad pasaba porque el Presidente del Gobierno testificara a través de conferencia y desde su despacho <como cualquier otro ciudadano>, pero no coló.

El día de la comparecencia superó cualquier expectativa. Algunos pudimos seguir por Twitter la normalidad y transparencia con que Mariano Rajoy entraba por el garaje, la estrategia del plasma llevada al siguiente nivel. El diario digital Público resumía en dos tweets la llegada del testigo:

 

Todo lo que vino después, como esperábamos, fue un mal chiste al más puro estilo “Marca España”. Un Mariano Rajoy que ironizaba sobre las preguntas del abogado de la acusación, se mostraba prepotente en sus respuestas y parecía no saber en calidad de qué testificaba ante el tribunal de la AN. Al mismo nivel estuvo la defensa, que difícilmente hubiéramos podido concretar a quién correspondía, con un abogado defensor que ralentizaba el proceso con constantes interrupciones que no procedían, y con un Presidente de la Sala que parecía tener prisa en acabar con el <asuntillo>.

Que nadie se crea que la cosa acaba aquí. La normalidad y la transparencia no quedaron plantadas únicamente en el planteamiento del PP en relación a la comparecencia de su Presidente, hubo medios de comunicación que superaron estos desmanes, entre los que podríamos subrayar a TVE, cuyos trabajadores se mostraron indignados porque la televisión pública de todos no emitiera un acto de tal envergadura. Esto pudimos leer en eldiario.es:

Los trabajadores de TVE indignados por que La 1 no haya mostrado la declaración de Rajoy

La actitud de TVE fue tan triste como muchas de las declaraciones del testigo, que entre otras cosas, afirmó que como director de campaña le correspondían las cuestiones exclusivamente políticas. Una vez más, quedaba desmentido, esta vez por las declaraciones de directores de campaña de otros seis partidos, como podemos observar aquí.

Tras este alarde de normalidad democrática y transparencia ejemplar, llegaba el turno de las declaraciones desde otros partidos políticos. Era de esperar que a todos les pareciera mal, incluso a aquellos que desde un comienzo habían estado tratando de blanquear la corrupción del PP. Os dejamos aquí algunas de las intervenciones que provocaron las declaraciones de Mariano Rajoy:

Pablo Iglesias (Podemos).

 

Pedro Sánchez (PSOE).

 

Alberto Garzón (IU).

 

Fernando de Páramo (C’s).

 

Parecía que Rajoy acabaría teniendo que dar explicaciones ante el pleno del Congreso cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acordaban pedir su comparecencia, pero los aliados del PP no se iban a quedar a la espera y planificaban su estrategia particular. El PNV se mostraba más cercano a la posición de C’s, pidiendo así la comparecencia del Presidente del Gobierno no ante el Pleno, sino ante la comisión de investigación sobre las finanzas del PP, protegiendo así las buenas relaciones que PNV y PP han mantenido desde hace tiempo, a pesar de las artísticas declaraciones de unos y otros, donde han intentado jugar al despiste con su electorado correspondiente. El Diario Vasco profundizaba aquí al respecto, desde su peculiar punto de vista, por supuesto.

Este no es ni el primero ni el último de los episodios de esta serie tipo “Corrupción en Miami” pero con un estilo mas ibérico, sin tanta acción y con testigos y acusados haciéndose los tontos. No sería justo cerrar este breve resumen sin añadir una intervención de uno de los representantes políticos más duros con la corrupción del Partido Popular.

El enfrentamiento entre quienes han tratado de normalizar todo lo ocurrido, ya sea a través de un acuerdo bilateral de blanqueamiento o mediante críticas vacías, y quienes se han mantenido inamovibles frente al partido más corrupto de Europa, es algo que toca zanjar a la ciudadanía, con seriedad, compromiso y un sentido crítico de la realidad. Que mirar a Venezuela no sea lo normal cuando unos pocos saquean lo de todos.

Dejar atrás la guerra relámpago

Sergio Campo
Responsable de Discurso en Podemos Euskadi

A lo largo de la historia han sido varios los momentos en los que se han empleado estrategias militares consistentes en buscar avances muy rápidos concentrando toda la fuerza de fuego en un punto concreto de las líneas enemigas con el fin de romperlas y penetrarlas. En el siglo XX, esta estrategia que permitía tomar amplios territorios en un corto período de tiempo y con pocas bajas se generalizó, recibiendo el nombre de blitzkrieg o “guerra relámpago”.

Nos gusten más o menos las analogías militares, algo de esto había en la primera Asamblea de Vistalegre en 2014 con el “asalto a los cielos” y la “maquinaria de guerra electoral”. En su traducción política, en absoluto belicista, nos proponíamos acceder al gobierno, no como fruto de una larga estrategia de acceso gradual, primero en lo social y después en las urnas, sino a través de un desborde consecuencia de la necesidad urgente de dotarnos de gobiernos dignos. Unos gobiernos a la altura de las respuestas justas que una amplia mayoría social demanda ante una insoportable crisis económica e institucional.

Las elecciones de diciembre de 2015 y de junio de 2016 –y los aciertos y errores previos a estas– nos señalaron los límites de dicha estrategia que ha quedado superada tras la asamblea de este año de Vistalegre y en la que se han priorizado otras claves como el fortalecimiento de los círculos, el enraizamiento en el territorio y el trabajo con la sociedad civil organizada. Dicho de una forma más gráfica, colectivamente nos hemos propuesto construir el proceso de cambio social y político no sólo con rapidez sino, especialmente, en profundidad.

Ahora bien, la primera estrategia ha dejado una profunda huella en nuestra organización, en nuestras bases, en los círculos y en nuestra forma de entender la política. Una huella que configura en cierto modo una cultura organizacional todavía en transición. Así, es importante que reflexionemos sobre algunos aspectos de nuestro día a día con vistas a renovar nuestras estrategias y adaptarlas a la nueva fase del ciclo político en Euskadi. Un nuevo ciclo que hemos definido como una reacción por parte de las fuerzas hegemónicas, como un intento de cierre por arriba por parte de PNV, PSE y PP. En este sentido, al igual que hemos hecho a nivel estatal nuestra estrategia política en Euskadi debe ser readecuada, abordando, entre otras muchas cuestiones aspectos relativos al discurso, el ritmo político o el abordaje de los temas. Pero esta necesidad de renovación no se limita sólo a lo comunicativo, pues también se extiende a los propios contenidos.

En ese plano comunicativo, en los últimos años han llamado la atención los cambios que se están dando en otras fuerzas políticas, poniéndose en ocasiones más el foco en lo estético que en el fondo. Sin embargo, los cambios más significativos son precisamente los que se han producido en el ámbito discursivo. Así, cada vez resulta más frecuente escuchar en boca de representantes de otras fuerzas políticas elementos propios de Podemos y de las fuerzas del cambio como Elkarrekin Podemos o unidos Podemos. No es extraño oírles hablar de “gente”, “transparencia”, “gobernanza”, de “poner en el centro las necesidades sociales” o de “hacer políticas para la mayoría de la ciudadanía”. En algunos casos incluso se hacen los falsos indignados con la corrupción. Eso sí, siempre y cuando sea en Madrid y con el PP, y no con la suya propia y en Euskadi. Todo esto es especialmente habitual, aunque no solamente, en el PNV que está buscando su afianzamiento como fuerza dirigente del país por antonomasia.

Que se esté produciendo en partidos hegemónicos este cambio discursivo, a pesar de ser una versión superficial y vacía de contenido, muestra el éxito y la penetración de la llamada “nueva política” en el conjunto de la ciudadanía. Se ha configurado un nuevo estándar al respecto. Pero también es la constatación de que ese lenguaje se asentaba sobre valores hasta cierto punto fáciles de asimilar por el sistema y las élites. Por esta razón, es momento de dar un paso más y de optar por valores más profundos, con aristas, más difíciles de asir por los partidos tradicionales, pero que continúen permeando igualmente el imaginario colectivo.

Una de las claves para dificultar la cooptación discursiva de los partidos hegemónicos pasa por un cambio de ritmos. Durante la fase anterior, de guerra relámpago, era necesario lanzar a diario nuevas cuestiones y temas de interés social y político. Formaba parte de esa estrategia de concentración de fuego. En este momento es más importante profundizar en cada uno de esos temas. Ya no se trata tanto de señalar las carencias de las agendas políticas tradicionales, como de poner el énfasis en la viabilidad de alternativas más justas y de futuro. Es preciso planificar estrategias más sostenidas en el tiempo y progresivas, dentro y fuera de las instituciones, acompañando a y acompañadas de la sociedad civil organizada.

La dinámica actual no es sostenible en el tiempo y su cambio choca con una realidad que no es solo interna. Tiene la dimensión externa de alimentar la demanda de unos medios de comunicación ávidos de temas de consumo rápido. De ahí la importancia de diseñar estrategias progresivas en las que la información y las iniciativas sobre una misma cuestión se sucedan una tras otra manteniendo el interés informativo y el de la opinión pública. El objetivo no es sólo evitar que el tema se queme rápidamente, sino intentar quemar y posicionar al adversario con cada tema.

Este cambio de ritmo no conlleva en ningún caso una pérdida de potencia política. Haciendo un paralelismo, tenemos que ser el hilo conductor de una corriente política y social que en este momento no pasa tanto por subir el amperaje como por incrementar el voltaje, es decir, la diferencia de potencial, la tensión entre dos puntos. No se trata de hacer circular mucha cantidad de temas, sino de hacerlo confrontando dos puntos, dos sistemas de valores, cada vez más alejados entre sí. Se trata de ser el cauce de un caudal menor pero mucho más intenso.

La distancia entre nuestros sistemas de valores no debe hacernos perder de vista que el nuestro, el de las fuerzas de cambio, debe ubicarse en claves cercanas o cuanto menos asumibles por la mayoría social que aspiramos a movilizar. En esta lógica es más útil posicionar al adversario en un extremo que reposicionarnos nosotras en un lugar que la ciudadanía no pueda, quiera o sea capaz de sentir como propio.

Veamos, a la luz de lo expuesto, el caso de la moción de censura contra Rajoy como un buen ejemplo de todo esto. En ella, al Gobierno del Partido Popular se le ha posicionado en el extremo político de la indignidad y el quebranto de nuestra democracia. Frente a ellos, Unidos Podemos no se ha movido un ápice de la posición de representar el sentido común de la mayoría de la ciudadanía. Sin embargo, la distancia entre ambas posiciones se incrementa. Un planteamiento que huye de la rapidez para adentrarse en la lógica de la profundización logrando como resultado final la máxima potencia política.

Una de las cuestiones que más llamó la atención en esa moción de censura, fue el emocionante discurso de Irene Montero. Y es que a la hora de construir y afianzar la identificación de nuestro sistema de valores con el del sentido común popular, juega un papel fundamental la capacidad de empatía y, por lo tanto, de emocionar. Decía Oscar Wilde en El alma del hombre bajo el socialismo que “resulta mucho más fácil suscitar emociones que inteligencia”. No le faltaba razón. La pretensión de desvelar la verdad no puede ser excusa para abandonar una de las lecciones que hemos aprendido las fuerzas del cambio en los últimos años: no basta con tener razón, ni tan siquiera buenas razones. Para que estas sean eficaces, es necesario generar una disposición previa que viene condicionada por lo emocional. Así lo señalaba Manuel Castells hace unos días en la Universidad de Verano de Podemos. En este sentido, es imprescindible reconectar con la gente común y con las clases populares que se han sentido traicionadas por los viejos partidos. Esto lo hemos visto con Corbyn, Mélenchon o Sanders. En todos ellos, la reconexión tiene múltiples causas que la explican, pero solo una ejerce como denominador común: la capacidad que han tenido para emocionar.

Su traslación a la actualidad política vasca es de gran relevancia, como por ejemplo al plantear nuestra alternativa a la regresiva reforma de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). No podemos caer en el error de obviar este aprendizaje, porque el adversario (PNV, PSE y PP) lo ha aprendido también y tiene su propia estrategia: apelar al sentimiento de agravio para enfrentar a los de abajo con los de más abajo aún. De ahí que agiten el señuelo del fraude dándole una dimensión que no tiene. A nosotras, junto con los movimientos sociales, nos corresponde la tarea de fondo de presentar la cara humana de la pobreza y la desigualdad, de estimular la empatía y la solidaridad, de facilitar que una mayoría social opte por situarse junto a las personas más vulnerables. No valen atajos ni optar por las soluciones fáciles, porque esta lucha puede definir el rumbo que tome el intento de cierre por arriba que intentan las élites en Euskadi.

Sin embargo, más allá de este tipo de cuestiones sobre el cómo –entre las que merece un tratamiento propio la relación con la sociedad civil organizada– también hay que plantearse el qué, el contenido de nuestra acción política. No basta con señalar únicamente la necesidad de trabajar en profundidad, en estrategias más sostenidas en el tiempo, introduciendo valores “duros” para el sistema, subiendo el voltaje político y conectando emocionalmente con la mayoría social. También es importante que señalemos la necesidad de acertar al abordar aquellas cuestiones que respondan a las necesidades e inquietudes de la ciudadanía.

Podemos afirmar sin equivocarnos que la ciudadanía ya nos percibe como la fuerza política que defiende prioritariamente los derechos sociales o que más claramente representa la regeneración política. Cuestiones sobresalientes en las preocupaciones de amplios sectores sociales. Pero son agendas que se proyectan sobre problemas presentes pero con origen en el pasado. Se orientan a responder a recortes sociales y a una sucesión de casos de corrupción. Pero no tanto, aunque también, a mirar al futuro desde el presente. Esto otro se vincula a las expectativas, más o menos ciertas, más o menos cercanas en el plano temporal, de “tener oportunidades”, “alcanzar una cierta estabilidad” o “mejorar las condiciones materiales de vida”. Se vincula, por lo tanto, más a cuestiones vinculadas con el acceso al empleo, su calidad, la economía o políticas de desarrollo territorial y productivo.

Es preciso, por lo tanto, configurar otro estándar, uno nuevo, no sólo discursivo y comunicativo, no sólo de la política del pasado y del presente como, en buena medida, hemos hecho hasta ahora. El reto es ser ya, hoy, el futuro. Justo cuando parece que no hay alternativa. Y eso pasa necesariamente por hacernos fuertes donde ahora mismo lo somos menos: en empleo, desarrollo productivo y territorial, política económica y fiscal. Fuertes en un ámbito que ha sido hasta ahora monopolio de las fuerzas hegemónicas. Fuertes en un ámbito que genera incertidumbre a esas clases populares y a ese precariado –mayoritariamente joven, pero no únicamente– que confía en buena medida en nosotras. No se trata sólo de ser el futuro por la edad de nuestro votante medio, se trata de conquistar el futuro por ser las fuerzas políticas que una mayoría ciudadana identifica con la respuestas más justas, sostenibles y útiles frente a los retos de nuestra sociedad. Respuestas que generen ilusión y esperanza como contrapoder al miedo, a la incertidumbre y a la resignación. Todas estas son cuestiones que no sólo identificamos como necesarias sino que tenemos la responsabilidad de llevar a cabo, sobre todo, porque contamos con la capacidad política y organizativa de realizarlas.

 

Artículo original de publico

DECIDIR DESDE LO CERCANO. EL MUNICIPIO COMO LUGAR DE LO POLÍTICO

Andeka Larrea, filósofo, antropólogo y profesor de secundaria y, actualmente, responsable de cultura, euskera y políticas mediáticas de Podemos Euskadi.

6.-Araba-AndekaEl debate sobre el derecho a decidir plantea una cuestión que, desde la radicalidad democrática, es lógico y sensato defender. Pero esta defensa de la decisión de la ciudadanía sobre todas las cuestiones que le afectan directamente implica pensar y diseñar los mecanismos para su puesta en práctica en el lugar en el que la cercanía hace  posible su realización.

La escala propia de la decisión política es la municipal, puesto que nuestro lugar de vida es el que nos vincula con las experiencias personales y de cercanía de la comunidad (o comunidades) a la que pertenecemos: la calle, la casa, el barrio, la plaza, la escuela, la asociación, etc. Defender el derecho a decidir en lo cercano, por tanto, es poner en el centro del debate político la escala de cercanía y la realidad de la participación, mayor o menor, de todas las ciudadanas en los asuntos que les incumben de forma directa.

Los comunes de la ciudad son todos aquellos elementos materiales e inmateriales que son la condición y el producto de la vida en ciudades y pueblos. Su extensión abarca lo público pero constituyen una dimensión de lo comunitario que va más allá de esta categoría. En el campo de los comunes materiales se encuentran los elementos físicos de la ciudad, el trabajo como actividad, las infraestructuras, los equipamientos, los servicios sociales y un largo etcétera. Es sabido que muchos de ellos se gestionas desde las políticas públicas y/o desde el mercado. Los comunes inmateriales, no cuantificables pero igualmente importantes, son todos aquellos elementos que conforman una identidad (de barrio, de clase, política, …) personal y comunitaria: valores como la solidaridad y el trabajo cooperativo (auzolana), los deseos y los sueños, los proyectos, los símbolos colectivos (desde el equipo de fútbol del barrio hasta el gaztetxe) que se transforman con el tiempo, pero que dotan de cohesión a las comunidades de pueblos y ciudades.

La actual gobernanza municipal (aunque no sólo) ha expropiado muchos de estos comunes urbanos, privando a la ciudadanía de su capacidad de decisión. Estas estrategias privatizadoras son variadas, pero tienen en la base una concepción tecnocrática y paternalista de la política, que desaloja del ámbito de la decisión (salvo el ejercicio del voto cada cuatro años) los asuntos que tienen que ver con la gestión, conservación y cuidado de los comunes. Los gobiernos municipales se sirven de la metáfora del ciudadano como cliente para convertirse en gestores monopolísticos de recursos que son de toda la ciudadanía. La condición de posibilidad de esta práctica ha sido la ruptura del vínculo social (relativa y sujeta a otros condicionantes) y la apuesta decidida por el individualismo. Recuperar la solidaridad de barrio y de ciudad-pueblo es, por tanto, la condición para plantear un municipalismo orientado hacia la cuestión de cómo gestionar la decisión en torno a los comunes urbanos.

El derecho a la ciudad fue una propuesta de  Lefevre que, en los años 60 del siglo pasado, señaló el camino del urbanismo crítico de nuestros días. De esta crítica, que pone la vida en el centro (frente al valor económico de las cosas), una de las lecturas más interesantes e imprescindibles es la del urbanismo feminista. El urbanismo actual (y las ciudades vascas son un ejemplo de ello) es determinantemente masculino. La mirada masculina es la que diseña y construye un modelo de ciudad en la que los valores dominantes son los del hombre, con lo que la exclusión de la mujer resulta un aspecto revelador a la hora de construir alternativas. Y no sólo de la mujer, sino también de los excluídos de la ciudad: clases subalternas, pobres, niños, etc.

Por tanto, poner en el centro, de nuevo,  el derecho a la ciudad (a los comunes de los que hablábamos) supone reivindicar cuatro derechos relacionados: derecho al hábitat, derecho a vivir dígnamente, derecho a la convivencia y derecho al gobierno. Cuatro condiciones para un ejercicio de la decisión en ciudades y pueblos diseñadas y practicadas por todas y para todas, sin exclusiones. Sin participación real y concreta, claro está, no hay ejercicio de estos derechos. Modificar las relaciones sociales fue la indicación de Lefevre que sigue siendo a día de hoy un programa político a desarrollar.

EN EUSKADI, HACIENDA TAMPOCO SOMOS TODAS

AsunOf2Asun Merinero, licenciada en Historia por la UPV/EHU, ha escrito varios libros y artículos, ha trabajado como investigadora predoctoral del Gobierno Vasco, con una beca de investigación del Ararteko sobre víctimas del terrorismo, y ha trabajado también como responsable del Área de paz y derechos humanos de Bakeaz.

LA LUCHA CONTRA EL FRAUDE FISCAL, UNA CUESTIÓN DE VOLUNTAD POLÍTICA

«El Fraude Fiscal está formado por aquellas actividades que se ocultan o desvirtúan ante Hacienda para pagar menos impuestos o, simplemente, no pagar ningún impuesto»

«En realidad, los paraísos fiscales son sólo uno de los instrumentos que los ricos utilizan desde hace mucho tiempo para pagar menos impuestos»

Ignacio Zubiri (Catedrático de Hacienda Pública por la UPV-EHU)

 

El sistema fiscal de las economías modernas está justificado por la necesidad de recaudar dinero para el funcionamiento de los servicios públicos (sanidad, educación, infraestructuras, atención a la inclusión social, lucha contra la pobreza…). En definitiva, el sentido de la fiscalidad en cualquier lugar del mundo debe cumplir con un objetivo básico: la redistribución equitativa de la renta.

La apuesta de Podemos Euskadi por una reforma fiscal integral dedica un importante apartado a la lucha contra el fraude fiscal, contra todo el fraude fiscal, pero especialmente contra el fraude de las rentas altas, de los grandes patrimonios, el «fraude fiscal de guante blanco».

La lucha contra el fraude fiscal ofrece llamativos titulares de prensa y de Teleberri en los que los gobiernos  presumen de sus grandes campañas y de sus éxitos en el afloramiento de dinero defraudado, robado a las arcas públicas.

Una vez más la distancia entre la realidad y la propaganda oficial en Euskadi se cifra en millones de euros. Al PNV le basta con mostrar aumentos de décimas en los porcentajes anuales de dinero aflorado para sentirse “satisfecho” y para ofrecer a la ciudadanía las migajas de un pastel que se reparte entre otros, entre quienes tienen la posibilidad de no tributar lo que deben, de no pagar proporcionalmente a sus rentas. Porque si algo está claro es que son las rentas del capital las que se escapan al control fiscal, y sí se escapan es porque los poderes públicos lo permiten.

Se nos ofrecen anualmente con bombo y platillo, los datos de fraude fiscal aflorado, pero ¿cuál es la estimación de fraude fiscal?¿Qué porcentaje aproximado de fraude fiscal aflora? Silencio, esa es la respuesta de los gobiernos forales en las instituciones públicas. Sobre el fraude fiscal total no hay estimaciones, curioso dato cuando es uno de los mayores retos a los que se enfrentan las Haciendas Forales si queremos que el mermado estado del bienestar alcance a la totalidad de la sociedad vasca y cubra todas las necesidades.

El fraude fiscal en Euskadi: el lado oscuro de la fiscalidad

Vivimos en un mundo abrumado por los estudios, las estadísticas oficiales llenan nuestro día a día. Sin embargo, el fraude fiscal en Euskadi, a pesar de su relevancia y de los presupuestos invertidos en estudios, no está siendo un objetivo de análisis prioritario. Sobre todo, carecemos de análisis de los datos que nos permitan evaluar las políticas públicas en la lucha contra el fraude fiscal, hacer propuestas para mejorar la eficacia, realizar estimaciones y diagnósticos que nos permitan diseñar planes más adecuados para conseguir reducir el fraude fiscal.

Anualmente las Haciendas Forales presentan el Plan Anual de Lucha contra el Fraude. Las personas responsables técnicas y políticas lo diseñan en el seno de la Comisión de Lucha contra el Fraude del País Vasco, ellas lo presentan, ellas evalúan su cumplimiento y la valoración anual siempre es positiva. Donde no hay crítica, donde no hay análisis objetivos, solo hay complacencia. Lo que es evidente es que hay un estancamiento de los datos de afloramiento del fraude.

FRAUDE FISCAL AFLORADO EN LA CAE (2013-2016)

                        BIZKAIA                        GIPUZKOA                                     ARABA
2013              467,1 millones de €         394                                               147,7

 

2014              523,8 millones de €        358,5
2015              446,7 millones de €        357,7                                             129,15
2016              461,6 millones de €        214,4                                              124
Datos oficiales aportados por las tres Haciendas Forales de la CAE

 

Pero podemos añadir más datos ilustrativos, surgidos no de la rendición de cuentas debida a la ciudadanía, sino de las peticiones de información de los grupos políticos de la oposición. Gracias a una de ellas, realizada por el Grupo Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco, sabemos que en 2015 hubo una caída de las inspecciones fiscales en relación con 2014 del 30%. También sabemos que a más inspecciones fiscales, más resultados en el afloramiento de fraude fiscal.

EJERCICIO NÚMERO DE INSPECCIONES FISCALES EN LA CAE
2014 629.175
2015 434.584

 

Según el único informe existente sobre fraude fiscal en la CAE en los últimos años, obra de los catedráticos Ignacio Zubiri, M.ª Carmen Gallastegi y Javier Fernández-Macho, solo en economía sumergida, el fraude fiscal ha superado los 3.700 millones de euros anuales en el periodo 2011-2014 en Euskadi, un 17% del PIB. 2.320 millones de euros anuales de fraude corresponden a los impuestos generales, de ellos algo más de 2.000 millones (un 55% del total) a impuestos gestionados por las Administraciones Vascas(Informe: Economía Sumergida y fraude fiscal en la C.A.de Euskadi, Instituto de Hacienda Pública UPV-EHU).

Recalco, solo en economía sumergida y que además esto es solo una parte del fraude: «las estimaciones del fraude fiscal basadas en la economía sumergida son cotas inferiores a los niveles reales de fraude».

Para bajar los datos a la calle, para hacerlos de carne y hueso, el proyecto de presupuestos del Gobierno Vasco de 2017, destina al presupuesto de Sanidad: 3.537 millones.

Los ingresos obtenidos a partir de la fiscalidad se invierten en gasto público, en el pago de los servicios que cubren -o deberían cubrir- las necesidades básicas de la ciudadanía. Cada euro que se deja de recaudar significa un euro menos para la inversión en nuestros hospitales, en nuestras universidades, en planes de empleo, en políticas de vivienda…Quienes defraudan a Hacienda, nos roban a todas las ciudadanas y ciudadanos.

La lucha contra el fraude fiscal es un deber de las instituciones públicas, porque de ellas depende la puesta en marcha de medidas que dificulten el fraude, la penalización de dichas prácticas y la recuperación del dinero que debe sufragar el gasto público.

En la lucha contra el fraude conviven cuatro vertientes:

  1. La económica: ligada a la recaudación y al dinero que se deja de ingresar y por otro lado, al beneficio de intereses particulares.
  2. La legal: la normativa, mucha de ella competencia de las Juntas Generales, en el caso de Euskadi, que debe limitar las posibilidades de fraude, sancionar proporcionalmente las conductas fraudulentas.
  3. La de justicia y equidad: el fraude es una práctica insolidaria, en beneficio particular, de unos pocos y que perjudica a la mayoría social.
  4. La ético-pedagógica: las medidas efectivas de lucha contra el fraude y la eficacia en la persecución de las personas defraudadoras contribuyen a reforzar una cultura que ponga en valor el pago de impuestos y que señale a quienes defraudan no como “listos” sino como “delincuentes insolidarios”.

 

Para desincentivar a quienes disponen de medios para defraudar y de prácticas como la elusión y la evasión fiscal, las instituciones publicas deben persigan y castigar de forma implacable estas conductas. Tiene que salir caro defraudar. En el caso de Haciendas Forales del tamaño de las vascas, es imprescindible la coordinación y la armonización. Es necesario disponer de análisis detallados de las bolsas de fraude, por eso Podemos Euskadi defiende la intervención en las políticas públicas contra el fraude fiscal de personas expertas y la adopción de medidas como la creación de un Observatorio Independiente de lucha contar el fraude fiscal, propuesta de los profesores Zubiri, Gallastegui y Fernández- Macho, a la que se ha opuesto en PNV con la complicidad del PSE-EE.

Falta de voluntad política y trato de favor para los grandes capitales

Se lamentaba el profesor Zubiri en su presentación de su informe ante el Parlamento Vasco de que en Euskadi: «lo razonable es defraudar» porque la probabilidad de ser cazado «es baja». Esta afirmación desmonta todo el marketing prefabricado en los laboratorios de propaganda del PNV sobre los éxitos en la lucha contra el fraude en Euskadi. Las medidas contra el fraude fiscal adoptadas por las Diputaciones vascas son insuficientes y no están incidiendo en la probabilidad de detección y la sanción. Pero también nos interpelan a la ciudadanía, quienes también deberíamos reprobar los comportamientos y poner en valor la importancia del pago de impuestos.

 

Hacienda no sólo no somos todas, Hacienda son fundamentalmente las rentas del trabajo.

Datos del  Consejo Vasco de Finanzas Públicas, febrero 2017.

Ni el fraude fiscal procede solo de las grandes rentas, pero éstas son las que más facilidades tienen para escapar del control, precisamente porque los controles están centrados en perseguir a otros sectores. Ejemplo de ello ha sido en Bizkaia la conocida como “campaña de los tickets”, en la que se perseguía por parte de la Hacienda Foral de Bizkaia a los pequeños hosteleros que no daban tickets con consumiciones de un café en el Casco Viejo de Bilbao. Mientras nuestros emporios empresariales, léase Iberdrola, acusada de beneficios de más de 20 millones por manipular el precio de la luz, pasan los controles fiscales sin despeinarse. Cuestión de enchufe desde luego.

Pongamos que hablo de Bizkaia, no por “bizkaiacentrismo” sino porque el 50,64% de las aportaciones al Gobierno Vasco de las tras Haciendas Forales procede de la Hacienda de Bizkaia (4. 423.152.080€ de un total de 8.734.502.529 €, en 2016). En las Juntas Generales de Bizkaia, asistimos mensualmente a las modificaciones tributarias que nos trae el Departamento de Hacienda y Finanzas, todas ellas parches para una normativa fiscal que permite la elusión, la ingeniería fiscal, que no sanciona como debería a los grandes defraudadores y que prima la recaudación a la sanción y a la justicia (acuerdos ventajosos para devolver partes del dinero defraudado).

La falta de voluntad política se manifiesta en la incoherencia entre el discurso y los hechos. Mientras se estanca el afloramiento de fraude fiscal, se condonaba hasta abril de este año “graciablemente” sanciones tributarias (artículo 195.3 de la Norma Foral 2/2005 General Tributaria de Bizkaia). Podemos destapó que en los últimos 10 años, solo en aplicación de este artículo en Bizkaia se condonaron más de 11 millones en sanciones tributarias y que en el caso del ejercicio 2016, en dos de esos casos se condonaron sanciones por valor de 450.000€.

Luchar contra el fraude fiscal significa enfrentarse a grupos de interés y de poder en Euskadi, de los que dependen gran parte de las redes clientelares y de connivencia entre el poder económico y político en Euskadi, en el oasis vasco.

Las propuestas de Podemos Euskadi son claras:

-Normativas más severas y sancionadoras del fraude.

-Prioridad en la lucha contra el fraude de las rentas altas, los grandes patrimonios y las grandes empresas.

-Revisión y control de las desgravaciones y bonificaciones aplicadas al impuesto de sociedades.

-Más recursos humanos y materiales en la inspección y la sanción de conductas de fraude.

-Estudios y análisis periódicos de la eficacia de la lucha contra el fraude, con indicadores y herramientas cuantitativas que permitan la evaluación ´de las políticas públicas.

-Observatorio de lucha contra el fraude fiscal compuesto por personas expertas independientes

-Aumento de la cooperación y del personal dedicado a la persecución de delitos fiscales:  “policía fiscal”

-Publicación de listas de personas morosas con la Hacienda, desde 250.000€ no desde 1.000.000 como en la actualidad.

La voluntad política se demuestra en las acciones de quienes tienen potestad para aplicar las políticas de inspección, sanción contra el fraude fiscal y se demuestra con el ejemplo.¿Cómo puede un ex Diputado General de Bizkaia estar en la lista de los Papeles de Panamá por tener una sociedad con un domicilio fiscal en las Islas Vírgenes? Cosas que pasan sin que nada pase. Made in PNV.

ASUN MERINERO SIERRA

Juntera de Podemos Euskadi en las Juntas Generales de Bizkaia

“Ni aquí, ni en la Conchichina”. El extraño caso de la participación ciudadana

Este artículo lo escriben compañeros y compañeras del Círculo  y del Consejo Ciudadano de Eibar

Posterior a las elecciones ilusionantes de las Europeas, en Eibar apostamos por la creación de un círculo de Podemos y desde entonces hemos recorrido un largo camino, abogando por las postulaciones que tanto nos ilusionaron de aquel movimiento ya histórico, pero cuyo espíritu aún nos moviliza y crea conciencia. Conciencia para trabajar por y con la ciudadanía intentando paliar la desigualdad y recuperar el malversado estado de bienestar por el que tanto lucharon nuestros mayores y que, en cuestión de estos últimos años, ha sido dilapidado por los “políticos de profesión” excusándose en una crisis en la que la mayoría social no tuvimos ni arte ni parte, pero que sufrimos los recortes a diario. Por toda esta depravación, seguimos intentando con nuestro esfuerzo voluntario luchar por una mayor transparencia municipal y sobre todo por la participación ciudadana en el mismo.

Pese a que no nos presentamos a las pasadas elecciones municipales en la localidad de Eibar por diversas razones que fueron debidamente explicadas en su día (falta de sinergias suficientes, fechas muy precipitadas a nuestra conformación como círculo, etc.), ello no ha impedido que estos más de dos años transcurridos hayan sido tiempos de trabajo ingente para este círculo. Más de dos años en los que hemos interactuado con el municipio a través de la presentación de mociones, carpas informativas mensuales o campañas como la que denominamos “Mejora tu barrio”, donde se recogen y se trasladan al Ayuntamiento las propuestas, sugerencias, consideraciones, etc. de nuestros y nuestras vecinas (tal y como podrán comprobar en nuestro blog, lugar en el que hemos recogido todo el trabajo ingente realizado hasta la fecha por Podemos Eibar Ahal Dugu)

Solicitudes que han contado, en la gran mayoría de los casos, con el rechazo de la institución municipal. Rechazo que nos atrevemos a asegurar que no tiene otra lectura que no sea desde la clara voluntad política de perdurar las prácticas anti-diluvianas de la no participación directa para hacer así desvanecer cualquier atisbo de generar nuevos modelos de gestión en nuestro Gobierno Local.

Nuestra última y más reciente campaña se ha centrado en solicitar a este Ayuntamiento toda clase de medidas para una mayor participación directa para enriquecer el funcionamiento de la democracia representativa en la búsqueda de una nueva gobernabilidad, guardando una estrecha relación con la evolución de la sociedad de este siglo XXI. Porque creemos firmemente que hay un claro y fuerte vínculo entre el desarrollo de la participación ciudadana y los nuevos y mejores mecanismos de gestión y gobierno. La democracia local, al igual que la democracia en general, no es algo inamovible. El papel y las funciones de un Gobierno Local evolucionan en el marco de una realidad cambiante: deben ser verificadas y, en su caso, adaptadas a la luz de los cambios producidos y exigidos por la sociedad. La demanda de más y mejor información, más y mejor transparencia y sobre todo más y mejor participación en la toma de decisiones políticas deben ser hoy por hoy, una de las máximas en la práctica de cualquier política.

Durante la elaboración de los presupuestos municipales de Eibar,
ningún ciudadano, ciudadana o asociación pueden participar de forma directa

Máxima que desde Podemos Eibar Ahal Dugu hemos tomado muy buena nota y como se menciona en el párrafo anterior, ha sido el eje de nuestra última campaña de interactuación con la Junta de Gobierno y nuestro Ayuntamiento en general. Para ello hemos recorrido un camino tortuoso para denunciar la falta de participación ciudadana en los presupuestos municipales.

Durante la elaboración de los presupuestos municipales de Eibar, solo los grupos políticos con representación institucional pueden participar, y ningún ciudadano, ciudadana o asociación pueden participar de forma directa en los mismos. En el periodo de 15 días de exposición pública de los presupuestos solo se pueden presentar alegaciones, no enmiendas. “Las alegaciones son cuestiones de carácter técnico y jurídico, pero nunca de actuaciones concretas”.  Ésta fue la contestación de la Junta de Gobierno, en concreto del Sr. De Los Toyos, (Alcalde de Eibar por el PSOE) que recibimos a nuestras 32 enmiendas presentas a los presupuestos 2017 en el periodo de alegaciones, achacándonos un desconocimiento de tales acepciones. Lo que el Señor Alcalde no supo entender en aquel entonces ni ha hecho esfuerzo alguno por entenderlo más adelante, es que no era desconocimiento, sino el inicio de un procedimiento de denuncia del nulo reconocimiento institucional a la participación ciudadana directa durante el proceso de elaboración de los presupuestos anuales, tal y como lo comunicamos en nota de prensa el 13 de mayo de 2017.

Tras el abandono de la participación ciudadana ejercido por el Ayuntamiento de Eibar, procedimos a presentar las enmiendas más significativas como mociones, prácticamente la única vía de participación con el Ayuntamiento. Presentamos las 10 más importantes y por ser mociones derivadas de las dichas enmiendas todas fueron nuevamente desestimadas.

Tras la enésima piedra del Gobierno Municipal, decidimos pedir explicaciones en pleno y abogamos nuevamente por unos presupuestos ciudadanos participativos directos con la institución municipal. La “muy diplomática” respuesta del Señor Alcalde fue manifestar que la participación ciudadana en los presupuestos “no se hace ni aquí, ni en la Conchinchina”.

Finalmente, el pasado 5 de Junio de 2017, presentamos una moción instando al Ayuntamiento a la elaboración de un reglamento de participación ciudadana en los presupuestos anuales, solicitando su aplicación a partir de los próximos presupuestos del 2018. Reglamento explicitado en la moción y muy acorde con otros Ayuntamientos de nuestro alrededor (como pueden ser Barakaldo, Bilbao o Vitoria-Gasteiz por mencionar solo algunos) que velan y garantizan porque esa participación sea efectiva y productiva. Cómo no, esta moción fue desestimada en la Junta de Portavoces (que, por cierto, ahora se toma acta de la misma gracias a una moción de Podemos Eibar Ahal Dugu que logramos se aprobara por unanimidad) del pasado 20 de junio de 2017 con la siguiente respuesta: los grupos políticos con representación municipal consensuarán un documento sobre los presupuestos participativos que el equipo de gobierno ha venido elaborando en los últimos meses. Se ha dado un plazo hasta la próxima semana para terminar de configurar el texto.

Una vez dicho esto, creemos que los grupos políticos que han firmado esta acta de la Junta de Portavoces han actuado con una voluntad de tergiversar la información. Una cosa es la ordenanza municipal de participación municipal que vienen trabajando en ella desde hace más de un año (de momento sin consulta alguna y sin participación de la ciudadanía en su elaboración) y otra el reglamento que pretendemos que se ponga en marcha en estos presupuestos 2018. Reconocemos que lo más adecuado hubiese sido realizar primero la ordenanza municipal de participación ciudadana, de espectro mucho más amplio que solo lo que concierne a los presupuestos municipales (apertura al público de las comisiones de trabajo, escaño ciudadano en pleno, etc.) e incluir en esa ordenanza este reglamento. Sin embargo, hemos optado por solicitar este reglamento ya que la dilatación en el tiempo de la nueva ordenanza municipal, así como su falta de colaboración ciudadana en su elaboración, nos crea una más que merecida desconfianza, tanto en que sea realmente participativa en su participación como en su aplicación.

Esta es la forma de funcionar de nuestro Ayuntamiento de Eibar y especialmente del Gobierno Municipal, ya que lo que para el 20 de junio de 2017 iba a estar preparado en cuestión de una semana, aún no tenemos ninguna respuesta al respecto un mes más tarde. ¿La tendremos? ¡Hagan sus apuestas!

De lo que si estamos seguros es que nuestra voluntad, a pesar de todas estas vicisitudes, sigue intacta y seguiremos trabajando en la misma medida y con las mismas ganas, intentando mejorar día a día, gracias a vuestras sugerencias y aportaciones. Y todo esto lo hacemos porque somos de la firme convicción de que todos y todas las eibarresas merecen un Ayuntamiento que les escuche y que reconozca y trabaje activamente por el fomento de la participación ciudadana, ya que, es una obligación que los gobiernos debieran desarrollar como derecho reconocido en el marco jurídico.

Y sin más dilación, nos despedimos desde el Consejo Ciudadano de Podemos Eibar. Estos son los hechos y vuestras, las conclusiones. Muchas gracias por leernos.

En memoria de Concepción Aparicio Cuevas: resiliente, maestra y socialista

Palabras leídas en el Cementerio de la Almudena de Madrid por Héctor García Barranco, nieto de Concepción Aparicio Cuevas, en memoria de su amona. 3 de julio de 2017

Concha Aparicio Cuevas nació en el año 1924. Sus primeros recuerdos se remontan a cuando, siendo muy niña y a diferencia de sus cinco hermanas y su hermano, se acercaba con una sillita a la Plaza de Arganda del Rey, en el Sur de Madrid, a escuchar con interés los discursos y las arengas de políticos, sindicalistas y alcaldes. Recordaba “como si fuera ayer” a sus vecinas tejiendo inmensas banderas republicanas el 14 de Abril de 1931; y la ilusión desbordada de sus vecinos, trabajadores del campo y de todos los demás gremios, entonando canciones de Victoria tras generaciones que sólo conocieron la desigualdad y la opresión.

Hija de Rosa Cuevas y del maestro del pueblo, Don Román, miembro de la Institución Libre de Enseñanza y del Partido Republicano Radical Socialista primero, militante de Izquierda Republicana y la UGT-FETE después, pero ante todo Pedagogo Popular. Llegó la sublevación militar, y entre el miedo y el hambre, mientras que su hermana mayor Rosita se enamora de un Brigadista Internacional francés luchando en el Frente del Jarama, Conchita y las demás son evacuadas a Valencia. Pierde la guerra con 14 años, la edad que tenía cuando su padre es detenido, encarcelado en varias prisiones y asesinado en el muro del cementerio civil de Madrid, junto a tantos compañeros y compañeras del Magisterio en 1939. En su caso, unos días después del asesinato las autoridades franquistas conmutan la Pena de Muerte.

Concha también estudió Magisterio en la posguerra, con calificación final de Matrícula de Honor. Encarnó como maestra en la práctica la mejor tradición de las Pedagogías Populares liberadoras en forma de ‘co-educación’: fundir la escuela, el aula y el ámbito doméstico en un continuum del desarrollo socioeducativo de las futuras generaciones. No volvió a Arganda hasta el año 2005, cuando se inauguró la Escuela Pública de Formación Profesional Román Aparicio. Con el tiempo perdonó sin guardar rencor a los delatores, ni a las miradas cobardes y acusatorias de algunos de los antiguos alumnos de Don Román cuando lo detuvieron; y es que la Abuelita siempre fue una mujer con Memoria. Doña Concha hizo de la Memoria de Don Román Aparicio una bandera que enarboló con orgullo y libertad durante toda la Dictadura. Mataron a su padre y destrozaron el futuro de sus hermanas; pero se rehízo con alegría formando una familia maravillosa con su querido Adolfo; sus 2 hijas, Lucía y Concha y su hijo pequeño, Adolfo; después vinieron los nietos y ahora biznietos, con Olivia y Hugo.

Mantuvo, como tantas mujeres resilientes de su generación, el amor por su familia, la fuerza de las maestras y el cariño por su pueblo a pesar de las heridas, de los golpes, de los infortunios y de las lágrimas. Evitó que le arrebataran la sonrisa y la pasión por la Política. Concha tenía la dignidad de esa mirada firme, cálida y serena forjada en el Aula de la Escuela de aquella Educación Popular, Laica y Republicana cuando este país, por primera vez, se construía con Escuelas, Derechos y Dignidad. Concha Aparicio no se escondió en los momentos más duros, ni sucumbió al miedo durante 40 años de Fascismo; defendió siempre los ideales republicanos, la Cultura y la Justicia social para los más desfavorecidos porque fue una mujer de Izquierdas, y nunca ha tenido nada de lo que arrepentirse.

Durante la Transición entró a militar en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), siendo una militante activa y comprometida de la Agrupación de Ciudad Lineal. Como tantos y tantas sabéis, ha sido una compañera fuera de serie hasta las últimas consecuencias, hasta el último aliento. Fue concejala presidenta de la Junta Municipal de Tetuán en el 79; y de Moratalaz – Vicálvaro en el 83, renunciando al coche oficial porque “ella iba muy bien en el autobús”. El compromiso militante ha sido una de las facetas de su vida que le han dado fuerza para llegar hasta aquí. El PSOE fue la herramienta que ella sentía útil para devolver la dignidad a su pueblo, luchar por la justicia social con esa pasión progresista en los buenos y en los malos momentos… y eso ya no se lo quitará nunca nadie.

Nos quedarán su fuerza y dignidad,

como ejemplos de lucha,

para siempre en la Memoria.

Muchas Gracias.


Artículo original de Público

Una renta para las personas

Begoña Arnaldes Alonso, periodista, militante de Podemos en las redes sociales y en las calles con el Equipo Itinerante de Visibilidad de Euskadi.

 

photo_2017-07-06_10-47-58El Producto Interior Bruto ha crecido un 0,8% en el primer trimestre del año con respecto al trimestre anterior. Todavía falta mucho para conseguir llegar a los niveles anteriores a los años de la crisis pero más todavía al reparto de la riqueza, como demuestra la distribución de la misma entre rentas de capital y rentas de trabajo.  La cobertura legal de los recortes de salarios propiciada por el gobierno del PP y su hermano en Euskadi, el PNV,  ha sido la consecuencia de la aplicación de un modelo económico capitalista en la que los beneficios revierten a la clase empresarial, dueña del patrimonio; la fuerza de trabajo, medida en salario, cada vez es menor.

La evolución acontecida durante este tiempo permite hablar de fin de la crisis solo a aquéllos a los que los dividendos que produce la puesta en marcha de su actividad económica permite diversificar la producción nacional e invertir en el extranjero. La clave de su gestión: desmembrar trabajos y,  consecuentemente, abonar míseros salarios en puestos de trabajo sin posibilidad de negociación colectiva y donde el derecho a la huelga se ve amenazado por fulminantes despidos o degradación de las condiciones laborales, ya de por sí exiguas. ¿Cómo, si no,  iban a aumentar los y las cotizantes  a la Seguridad Social, disminuyendo las cotizaciones? Está claro que la clase empresarial necesita ofrecer trabajo basura para enriquecerse, como demuestra la mayor importancia de estas rentas de capital en el PIB del país.

El peligro de un sistema capitalista como el que impera en Europa radica también en el poder que ejerce dentro del mismo la manipulación de los medios de comunicación: los mensajes enviados a la clase trabajadora le invitaban a un consumo desmedido; sustituyeron la capacidad adquisitiva por la capacidad de endeudamiento convenciéndole de que podía comprar lo que no le hacía falta,  provocándole una desviación material que les hizo creerse poseedores de riqueza cuando solo lo eran en apariencia; los estratos sociales más bajos son más vulnerables a estos mensajes y llegaron a definirse a sí mismos como “de derechas” en su intención de voto cuando no eran más que una parte, la más baja, del engranaje neoliberal.

Todo ha formado parte de este gran teatro que ha sido el modelo competitivo frente al modelo del bienestar: el predominio de la apariencia frente a la evidencia, la posibilidad de la masa salarial de adquirir barata la tecnología mientras les suben los  productos de primera necesidad.

El modelo depredador ha acarreado consecuencias tan graves como la apropiación del bienestar del ser humano en forma de privatizaciones sanitarias, educativas, servicios de atención de la tercera edad o guarderías. Urge como revulsivo la implantación de una Renta Básica Universal que dote al ser humano de otro significado que no consista en propiedad privada o la extendida idea de “tener de todo para vivir mejor”. Urge un modelo de sociedad que le devuelva a la clase trabajadora el estatus de “persona” que el actual modelo económico le ha arrebatado, más importante si cabe que  su fuerza de trabajo y tanto como la posibilidad de vivir dignamente por el mero hecho de serlo.  Una Renta Básica Universal sufragada por el Estado gracias a un reajuste fiscal que transfiera de las rentas de capital el caudal necesario para mejorar la sociedad porque permitirá que se escoja una reducción horaria sin la presión de quedarse sin empleo, que el cuidado de mayores y menores deje de ser patrimonio exclusivo de mujeres que en el futuro serían más pobres de lo que ya lo son porque deberían abandonar sus obligaciones laborales. Que todas y todos, en definitiva, seamos iguales y dejemos de ser servidumbre necesaria para el Capitalismo; más bien que el Capitalismo nos haga servicio como personas.