¿El fútbol? También nos lo roban

Iván Ruiz Etxabe, militante de Podemos, informático y socio de la Real Sociedad desde 1989

 

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Fútbol. Pan y circo. Control de masas, coches deportivos, opulencia… cuando a la ciudadanía se le pregunta por el fútbol a menudo afloran estas nociones en la cabeza. Es una de las consecuencias de que los poderosos se hayan querido apoderar también de un deporte cuyo impacto es mundial. La importancia del fútbol la  entendió Thatcher en el contexto de la lucha de la clase obrera en el norte de Inglaterra, y la entiende Florentino, cuando es portada en el ABC solicitando indulgencia para su jugador. Pero nunca deberíamos comprar el relato de los poderosos, tampoco en lo concerniente al fútbol.

Los aficionados y aficionadas al fútbol sabemos que el mismo no es la caricatura masiva con la que nos inundan los telediarios. El fútbol no es el último peinado de Ronaldo, sino ese equipo femenino que progresa meteóricamente en tu ciudad. No es un jugador abandonando unas instalaciones en un coche deportivo, sino ese juego que con un par de prendas como portería se practica en las inmediaciones de Tolosa y las de Nairobi. El fútbol auténtico tiene mucho más que ver con un aitona viendo a su nieta en un campo de Gipuzkoa, que con un señor sentado en su sofá con el Marca mientras escucha de fondo la televisión.

En la afición tenemos que reivindicar el juego, admirar a las y los futbolistas por el mismo, pero exigir no solo que todos los futbolistas cumplan con sus obligaciones ciudadanas, sino que además sean referencia de actitudes urbanas y responsables. Es inaceptable que hayamos permitido que los poderosos confieran a lo que rodea el fútbol de algunas de sus peores prácticas, a saber, blanqueo de dinero o evasión de impuestos. Es nuestro deber como aficionados y aficionadas señalar que el amor a un juego no puede dar por buenas ni empresas fantasma para eludir el pago de impuestos, ni indulgencia alguna con el futbolista que defrauda a Hacienda. Y lo debemos denunciar especialmente alto cuando es el futbolista de nuestro equipo quien engaña a hacienda, o comete una agresión machista.  Debemos recuperar el fútbol para la gente. La alternativa es entregar algo que tiene mucha fuerza, una vez más, a los poderosos.

Sería un error pensar que estas prácticas opacas ocurren y han ocurrido solo en el Real Madrid y F.C. Barcelona. En Euskadi la Real ya tuvo que pagar una multa por evadir impuestos, mientras que los jugadores del Athletic disfrutaron demasiado tiempo de una fiscalidad (1) que como en tantas ocasiones carga menos a quienes más tienen y carga más a quienes menos tienen. Esas prácticas se han ido corrigiendo, y la presión de la opinión pública y especialmente, de los aficionados, es primordial para tener un fútbol más decente. La irrupción de las televisiones y sus millones ha deslumbrado a la afición, pero el fútbol ya era poderoso cuando el Madrid solo jugaba con tres extranjeros y no era una selección internacional. No necesitamos ni la ría de millones, ni mucho menos la evasión de impuestos para que este juego sea magnífico. Debemos exigir, no ser permisivos con quien considera un gesto de buena voluntad el mero hecho de cumplir sus obligaciones. Nos gusta el fútbol y su comunidad, no esos abusos de los poderosos que también impregnan otros estratos de la sociedad

Autor: BesterikGabe

Información y opinión. La actualidad a través de artículos. Hace tiempo que murió la objetividad.

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