CIS de julio

Guillermo Errejón, Sociólogo.

Desgaste del PP; crecimiento del Partido Socialista condicionado al cambio.

Los datos

El elemento que más destaca del CIS correspondiente al mes de julio conocido esta semana es la notable subida del PSOE, de cinco puntos respecto al anterior barómetro de abril (de 19,9 a 24,9%).

El segundo es la bajada del PP también respecto al último barómetro: de casi tres puntos (de 31,5 a 28,8%).

Ciudadanos también baja ligeramente, cuatro décimas, hasta situarse en el 14,5%.

Unidos Podemos, por su parte, sube 6 décimas hasta colocarse en el 20,3%.

En el siguiente gráfico[1] vemos el porcentaje de voto obtenido por los cuatro principales partidos en las generales del 20D y las del 26J, y la estimación en el último barómetro de abril del CIS y el actual de julio.

Sin título

Análisis político

Empezando por el partido del gobierno, en el anterior gráfico se ve su progresiva bajada desde las elecciones del 26 de junio, cuando llegó a un 33%, hasta situarse en el 28,8% actual.

a) Pasado el tiempo de “atasco político” entre diciembre de 2015 y junio de 2016, que con los resultados en la mano benefició claramente al PP (y perjudicó así mismo a Podemos), el Partido Popular no ha dejado de bajar, lentamente aunque de forma continua. El trabajo de campo de este barómetro, además, se realizó antes del paso de Rajoy por la Audiencia Nacional.

b) En el Partido Socialista es claro el “efecto Sánchez” en “el nuevo PSOE”. El partido parece haber recuperado, por el momento, parte de credibilidad en cuanto oposición al PP, situándose a cuatro puntos de dicho partido.

Hay que señalar el carácter condicionado que tiene esa recuperación: puede depender de que el PSOE haga por echar a Rajoy, como prometió Sánchez en campaña, y no se vuelva a perder en callejones que, a esta altura debería saber, tienen escasa salida.

c) El bloque PP-Ciudadanos baja 3 puntos desde el anterior barómetro del CIS: del 46,4% de entonces al 43,3% actual.

d) La suma de PSOE y UP sube 5,6 puntos desde el barómetro de abril, aunque protagonizados casi exclusivamente por el PSOE: del 39,6% de entonces al 45,2% actual.

Esta subida tiene un elemento cualitativo importante: por primera vez suben los dos partidos al mismo tiempo. Esto es, no funcionan como vasos comunicantes en los que lo que gana el uno lo pierde el otro.

Y por primera vez desde las elecciones generales del 26-J, Unidos Podemos + PSOE suma más que PP + Ciudadanos.

Teniendo en cuenta que en dichas elecciones los dos partidos de derechas sacaban 6,8 puntos a los de izquierdas, y que en este momento éstos sacan 2,5 puntos a aquellos, la diferencia hacia los dos partidos de izquierdas en estos tres meses ha sido de 9,3 puntos porcentuales.

Es en este último apartado d) donde nos queríamos detener.

Tras los meses de reproches y de “juego de suma cero” entre Podemos y el Partido Socialista (o ganaba el uno o ganaba el otro, y había que destruirse), la evolución de voto en estos últimos meses que nos muestra el CIS podría aventurar una etapa distinta.

El cambio del PSOE tras la vuelta de Pedro Sánchez, que le coloca potencialmente en el campo del cambio –a la espera de medidas reales en el próximo curso-, podría suponer a primera vista una complicación para Podemos.

Sin embargo, y tras la implantación de un nuevo clima de diálogo entre ambas formaciones, puede conducir a una suerte de “competencia virtuosa” de la que suele hablar Íñigo Errejón[2].

El campo político del cambio es hoy más grande que lo que era hace tres meses, y deja a Ciudadanos prácticamente como única muleta del Partido Popular cercado por la corrupción. Esto, es cierto, no permite dicotomías tan sencillas como las que hacía Podemos en sus inicios, en los que casi todo el afuera era “casta”, pero permite avanzar en propuestas valientes que den respuestas a las crisis, en plural, que vive nuestro país: la democrática, con unas élites políticas deslegitimadas y buena parte del Estado tocado por la corrupción; social, con una recuperación de los índices macroeconómicos que va dejando un país mucho más desigual que el anterior a la crisis, y territorial, con el proceso independentista catalán sin que el partido de gobierno sugiera siquiera una solución.

El reconocimiento de la plurinacionalidad de nuestro país no arregla de por sí el problema de la relación de Catalunya con el Estado, pero supone un paso importante de cara a marcos y propuestas comunes.

¿Alguien duda de que, sin Podemos, el PSOE no habría dado ese paso?

En ese sentido, como en materia democrática o materia social, bienvenidos sean los cambios del Partido Socialista que van en la dirección de afrontar los importantes retos que tiene nuestro país.

El crecimiento del campo político del cambio, entonces, supondría una aún mayor deslegitimación de la anómala situación de un partido gobernante que, enfangado en la corrupción, casi no puede gobernar. Así como de las políticas que, aumentando la deuda y haciendo que los españoles vivan peor, apenas han conseguido mejoras económicas.

Si el PSOE avanza por el camino al que ha apuntado los últimos meses el crecimiento de Unidos Podemos no se podrá deber a una negación del resto de adversarios sino a un fino trabajo político, de discurso y de ejemplos claros:

  • “Dirigentes culturalmente antes que gobernantes”. Que la plurinacionalidad de España exista hoy en el debate público -y la acepten ya dos partidos políticos que según este CIS representan el 45% de la sociedad- se debe a su introducción por Podemos. También el debate sobre una necesaria renta básica o sobre las puertas giratorias.
  • Ejemplo de los Ayuntamientos del cambio, que gobiernan ya la vida de cerca de siete millones de españoles. Ada Colau o Manuela Carmena lo hacen mejor de lo que lo hace el PP: reducen deuda pública –en el caso de Madrid de tamaño astronómico y heredada de los ayuntamientos del PP- mientras aumentan la inversión social[3].

Es posible, entonces, imaginar una hoja de ruta deseable para los próximos cursos políticos previos a las elecciones autonómicas y generales: continuar en la “competencia virtuosa”, ir cercando la corrupción y el gobierno para unos pocos y hacer ineludible el cambio político para 2019 y 2020.

[1] Sacado del artículo de Eduardo Bayón “Los datos del barómetro político del CIS”: http://debate21.es/2017/08/04/los-datos-del-barometro-politico-del-cis/

Recomendamos la lectura de este artículo para un análisis sociológico del barómetro, distinto al que nosotros vamos a hacer, más político.

[2] En esta conversación con Josep Borrell Errejón desarrolla esta idea: https://www.youtube.com/watch?v=51ha8Uc8k5s

[3] http://www.eldiario.es/madrid/Carmena-reducido-Madrid-millones-gobierna_0_654784862.html

Dejar atrás la guerra relámpago

Sergio Campo
Responsable de Discurso en Podemos Euskadi

A lo largo de la historia han sido varios los momentos en los que se han empleado estrategias militares consistentes en buscar avances muy rápidos concentrando toda la fuerza de fuego en un punto concreto de las líneas enemigas con el fin de romperlas y penetrarlas. En el siglo XX, esta estrategia que permitía tomar amplios territorios en un corto período de tiempo y con pocas bajas se generalizó, recibiendo el nombre de blitzkrieg o “guerra relámpago”.

Nos gusten más o menos las analogías militares, algo de esto había en la primera Asamblea de Vistalegre en 2014 con el “asalto a los cielos” y la “maquinaria de guerra electoral”. En su traducción política, en absoluto belicista, nos proponíamos acceder al gobierno, no como fruto de una larga estrategia de acceso gradual, primero en lo social y después en las urnas, sino a través de un desborde consecuencia de la necesidad urgente de dotarnos de gobiernos dignos. Unos gobiernos a la altura de las respuestas justas que una amplia mayoría social demanda ante una insoportable crisis económica e institucional.

Las elecciones de diciembre de 2015 y de junio de 2016 –y los aciertos y errores previos a estas– nos señalaron los límites de dicha estrategia que ha quedado superada tras la asamblea de este año de Vistalegre y en la que se han priorizado otras claves como el fortalecimiento de los círculos, el enraizamiento en el territorio y el trabajo con la sociedad civil organizada. Dicho de una forma más gráfica, colectivamente nos hemos propuesto construir el proceso de cambio social y político no sólo con rapidez sino, especialmente, en profundidad.

Ahora bien, la primera estrategia ha dejado una profunda huella en nuestra organización, en nuestras bases, en los círculos y en nuestra forma de entender la política. Una huella que configura en cierto modo una cultura organizacional todavía en transición. Así, es importante que reflexionemos sobre algunos aspectos de nuestro día a día con vistas a renovar nuestras estrategias y adaptarlas a la nueva fase del ciclo político en Euskadi. Un nuevo ciclo que hemos definido como una reacción por parte de las fuerzas hegemónicas, como un intento de cierre por arriba por parte de PNV, PSE y PP. En este sentido, al igual que hemos hecho a nivel estatal nuestra estrategia política en Euskadi debe ser readecuada, abordando, entre otras muchas cuestiones aspectos relativos al discurso, el ritmo político o el abordaje de los temas. Pero esta necesidad de renovación no se limita sólo a lo comunicativo, pues también se extiende a los propios contenidos.

En ese plano comunicativo, en los últimos años han llamado la atención los cambios que se están dando en otras fuerzas políticas, poniéndose en ocasiones más el foco en lo estético que en el fondo. Sin embargo, los cambios más significativos son precisamente los que se han producido en el ámbito discursivo. Así, cada vez resulta más frecuente escuchar en boca de representantes de otras fuerzas políticas elementos propios de Podemos y de las fuerzas del cambio como Elkarrekin Podemos o unidos Podemos. No es extraño oírles hablar de “gente”, “transparencia”, “gobernanza”, de “poner en el centro las necesidades sociales” o de “hacer políticas para la mayoría de la ciudadanía”. En algunos casos incluso se hacen los falsos indignados con la corrupción. Eso sí, siempre y cuando sea en Madrid y con el PP, y no con la suya propia y en Euskadi. Todo esto es especialmente habitual, aunque no solamente, en el PNV que está buscando su afianzamiento como fuerza dirigente del país por antonomasia.

Que se esté produciendo en partidos hegemónicos este cambio discursivo, a pesar de ser una versión superficial y vacía de contenido, muestra el éxito y la penetración de la llamada “nueva política” en el conjunto de la ciudadanía. Se ha configurado un nuevo estándar al respecto. Pero también es la constatación de que ese lenguaje se asentaba sobre valores hasta cierto punto fáciles de asimilar por el sistema y las élites. Por esta razón, es momento de dar un paso más y de optar por valores más profundos, con aristas, más difíciles de asir por los partidos tradicionales, pero que continúen permeando igualmente el imaginario colectivo.

Una de las claves para dificultar la cooptación discursiva de los partidos hegemónicos pasa por un cambio de ritmos. Durante la fase anterior, de guerra relámpago, era necesario lanzar a diario nuevas cuestiones y temas de interés social y político. Formaba parte de esa estrategia de concentración de fuego. En este momento es más importante profundizar en cada uno de esos temas. Ya no se trata tanto de señalar las carencias de las agendas políticas tradicionales, como de poner el énfasis en la viabilidad de alternativas más justas y de futuro. Es preciso planificar estrategias más sostenidas en el tiempo y progresivas, dentro y fuera de las instituciones, acompañando a y acompañadas de la sociedad civil organizada.

La dinámica actual no es sostenible en el tiempo y su cambio choca con una realidad que no es solo interna. Tiene la dimensión externa de alimentar la demanda de unos medios de comunicación ávidos de temas de consumo rápido. De ahí la importancia de diseñar estrategias progresivas en las que la información y las iniciativas sobre una misma cuestión se sucedan una tras otra manteniendo el interés informativo y el de la opinión pública. El objetivo no es sólo evitar que el tema se queme rápidamente, sino intentar quemar y posicionar al adversario con cada tema.

Este cambio de ritmo no conlleva en ningún caso una pérdida de potencia política. Haciendo un paralelismo, tenemos que ser el hilo conductor de una corriente política y social que en este momento no pasa tanto por subir el amperaje como por incrementar el voltaje, es decir, la diferencia de potencial, la tensión entre dos puntos. No se trata de hacer circular mucha cantidad de temas, sino de hacerlo confrontando dos puntos, dos sistemas de valores, cada vez más alejados entre sí. Se trata de ser el cauce de un caudal menor pero mucho más intenso.

La distancia entre nuestros sistemas de valores no debe hacernos perder de vista que el nuestro, el de las fuerzas de cambio, debe ubicarse en claves cercanas o cuanto menos asumibles por la mayoría social que aspiramos a movilizar. En esta lógica es más útil posicionar al adversario en un extremo que reposicionarnos nosotras en un lugar que la ciudadanía no pueda, quiera o sea capaz de sentir como propio.

Veamos, a la luz de lo expuesto, el caso de la moción de censura contra Rajoy como un buen ejemplo de todo esto. En ella, al Gobierno del Partido Popular se le ha posicionado en el extremo político de la indignidad y el quebranto de nuestra democracia. Frente a ellos, Unidos Podemos no se ha movido un ápice de la posición de representar el sentido común de la mayoría de la ciudadanía. Sin embargo, la distancia entre ambas posiciones se incrementa. Un planteamiento que huye de la rapidez para adentrarse en la lógica de la profundización logrando como resultado final la máxima potencia política.

Una de las cuestiones que más llamó la atención en esa moción de censura, fue el emocionante discurso de Irene Montero. Y es que a la hora de construir y afianzar la identificación de nuestro sistema de valores con el del sentido común popular, juega un papel fundamental la capacidad de empatía y, por lo tanto, de emocionar. Decía Oscar Wilde en El alma del hombre bajo el socialismo que “resulta mucho más fácil suscitar emociones que inteligencia”. No le faltaba razón. La pretensión de desvelar la verdad no puede ser excusa para abandonar una de las lecciones que hemos aprendido las fuerzas del cambio en los últimos años: no basta con tener razón, ni tan siquiera buenas razones. Para que estas sean eficaces, es necesario generar una disposición previa que viene condicionada por lo emocional. Así lo señalaba Manuel Castells hace unos días en la Universidad de Verano de Podemos. En este sentido, es imprescindible reconectar con la gente común y con las clases populares que se han sentido traicionadas por los viejos partidos. Esto lo hemos visto con Corbyn, Mélenchon o Sanders. En todos ellos, la reconexión tiene múltiples causas que la explican, pero solo una ejerce como denominador común: la capacidad que han tenido para emocionar.

Su traslación a la actualidad política vasca es de gran relevancia, como por ejemplo al plantear nuestra alternativa a la regresiva reforma de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). No podemos caer en el error de obviar este aprendizaje, porque el adversario (PNV, PSE y PP) lo ha aprendido también y tiene su propia estrategia: apelar al sentimiento de agravio para enfrentar a los de abajo con los de más abajo aún. De ahí que agiten el señuelo del fraude dándole una dimensión que no tiene. A nosotras, junto con los movimientos sociales, nos corresponde la tarea de fondo de presentar la cara humana de la pobreza y la desigualdad, de estimular la empatía y la solidaridad, de facilitar que una mayoría social opte por situarse junto a las personas más vulnerables. No valen atajos ni optar por las soluciones fáciles, porque esta lucha puede definir el rumbo que tome el intento de cierre por arriba que intentan las élites en Euskadi.

Sin embargo, más allá de este tipo de cuestiones sobre el cómo –entre las que merece un tratamiento propio la relación con la sociedad civil organizada– también hay que plantearse el qué, el contenido de nuestra acción política. No basta con señalar únicamente la necesidad de trabajar en profundidad, en estrategias más sostenidas en el tiempo, introduciendo valores “duros” para el sistema, subiendo el voltaje político y conectando emocionalmente con la mayoría social. También es importante que señalemos la necesidad de acertar al abordar aquellas cuestiones que respondan a las necesidades e inquietudes de la ciudadanía.

Podemos afirmar sin equivocarnos que la ciudadanía ya nos percibe como la fuerza política que defiende prioritariamente los derechos sociales o que más claramente representa la regeneración política. Cuestiones sobresalientes en las preocupaciones de amplios sectores sociales. Pero son agendas que se proyectan sobre problemas presentes pero con origen en el pasado. Se orientan a responder a recortes sociales y a una sucesión de casos de corrupción. Pero no tanto, aunque también, a mirar al futuro desde el presente. Esto otro se vincula a las expectativas, más o menos ciertas, más o menos cercanas en el plano temporal, de “tener oportunidades”, “alcanzar una cierta estabilidad” o “mejorar las condiciones materiales de vida”. Se vincula, por lo tanto, más a cuestiones vinculadas con el acceso al empleo, su calidad, la economía o políticas de desarrollo territorial y productivo.

Es preciso, por lo tanto, configurar otro estándar, uno nuevo, no sólo discursivo y comunicativo, no sólo de la política del pasado y del presente como, en buena medida, hemos hecho hasta ahora. El reto es ser ya, hoy, el futuro. Justo cuando parece que no hay alternativa. Y eso pasa necesariamente por hacernos fuertes donde ahora mismo lo somos menos: en empleo, desarrollo productivo y territorial, política económica y fiscal. Fuertes en un ámbito que ha sido hasta ahora monopolio de las fuerzas hegemónicas. Fuertes en un ámbito que genera incertidumbre a esas clases populares y a ese precariado –mayoritariamente joven, pero no únicamente– que confía en buena medida en nosotras. No se trata sólo de ser el futuro por la edad de nuestro votante medio, se trata de conquistar el futuro por ser las fuerzas políticas que una mayoría ciudadana identifica con la respuestas más justas, sostenibles y útiles frente a los retos de nuestra sociedad. Respuestas que generen ilusión y esperanza como contrapoder al miedo, a la incertidumbre y a la resignación. Todas estas son cuestiones que no sólo identificamos como necesarias sino que tenemos la responsabilidad de llevar a cabo, sobre todo, porque contamos con la capacidad política y organizativa de realizarlas.

 

Artículo original de publico

En memoria de Concepción Aparicio Cuevas: resiliente, maestra y socialista

Palabras leídas en el Cementerio de la Almudena de Madrid por Héctor García Barranco, nieto de Concepción Aparicio Cuevas, en memoria de su amona. 3 de julio de 2017

Concha Aparicio Cuevas nació en el año 1924. Sus primeros recuerdos se remontan a cuando, siendo muy niña y a diferencia de sus cinco hermanas y su hermano, se acercaba con una sillita a la Plaza de Arganda del Rey, en el Sur de Madrid, a escuchar con interés los discursos y las arengas de políticos, sindicalistas y alcaldes. Recordaba “como si fuera ayer” a sus vecinas tejiendo inmensas banderas republicanas el 14 de Abril de 1931; y la ilusión desbordada de sus vecinos, trabajadores del campo y de todos los demás gremios, entonando canciones de Victoria tras generaciones que sólo conocieron la desigualdad y la opresión.

Hija de Rosa Cuevas y del maestro del pueblo, Don Román, miembro de la Institución Libre de Enseñanza y del Partido Republicano Radical Socialista primero, militante de Izquierda Republicana y la UGT-FETE después, pero ante todo Pedagogo Popular. Llegó la sublevación militar, y entre el miedo y el hambre, mientras que su hermana mayor Rosita se enamora de un Brigadista Internacional francés luchando en el Frente del Jarama, Conchita y las demás son evacuadas a Valencia. Pierde la guerra con 14 años, la edad que tenía cuando su padre es detenido, encarcelado en varias prisiones y asesinado en el muro del cementerio civil de Madrid, junto a tantos compañeros y compañeras del Magisterio en 1939. En su caso, unos días después del asesinato las autoridades franquistas conmutan la Pena de Muerte.

Concha también estudió Magisterio en la posguerra, con calificación final de Matrícula de Honor. Encarnó como maestra en la práctica la mejor tradición de las Pedagogías Populares liberadoras en forma de ‘co-educación’: fundir la escuela, el aula y el ámbito doméstico en un continuum del desarrollo socioeducativo de las futuras generaciones. No volvió a Arganda hasta el año 2005, cuando se inauguró la Escuela Pública de Formación Profesional Román Aparicio. Con el tiempo perdonó sin guardar rencor a los delatores, ni a las miradas cobardes y acusatorias de algunos de los antiguos alumnos de Don Román cuando lo detuvieron; y es que la Abuelita siempre fue una mujer con Memoria. Doña Concha hizo de la Memoria de Don Román Aparicio una bandera que enarboló con orgullo y libertad durante toda la Dictadura. Mataron a su padre y destrozaron el futuro de sus hermanas; pero se rehízo con alegría formando una familia maravillosa con su querido Adolfo; sus 2 hijas, Lucía y Concha y su hijo pequeño, Adolfo; después vinieron los nietos y ahora biznietos, con Olivia y Hugo.

Mantuvo, como tantas mujeres resilientes de su generación, el amor por su familia, la fuerza de las maestras y el cariño por su pueblo a pesar de las heridas, de los golpes, de los infortunios y de las lágrimas. Evitó que le arrebataran la sonrisa y la pasión por la Política. Concha tenía la dignidad de esa mirada firme, cálida y serena forjada en el Aula de la Escuela de aquella Educación Popular, Laica y Republicana cuando este país, por primera vez, se construía con Escuelas, Derechos y Dignidad. Concha Aparicio no se escondió en los momentos más duros, ni sucumbió al miedo durante 40 años de Fascismo; defendió siempre los ideales republicanos, la Cultura y la Justicia social para los más desfavorecidos porque fue una mujer de Izquierdas, y nunca ha tenido nada de lo que arrepentirse.

Durante la Transición entró a militar en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), siendo una militante activa y comprometida de la Agrupación de Ciudad Lineal. Como tantos y tantas sabéis, ha sido una compañera fuera de serie hasta las últimas consecuencias, hasta el último aliento. Fue concejala presidenta de la Junta Municipal de Tetuán en el 79; y de Moratalaz – Vicálvaro en el 83, renunciando al coche oficial porque “ella iba muy bien en el autobús”. El compromiso militante ha sido una de las facetas de su vida que le han dado fuerza para llegar hasta aquí. El PSOE fue la herramienta que ella sentía útil para devolver la dignidad a su pueblo, luchar por la justicia social con esa pasión progresista en los buenos y en los malos momentos… y eso ya no se lo quitará nunca nadie.

Nos quedarán su fuerza y dignidad,

como ejemplos de lucha,

para siempre en la Memoria.

Muchas Gracias.


Artículo original de Público

A una semana vista

Guillermo Errejon, sociólogo y Responsable de Análisis de Podemos Euskadi

Diez reflexiones sobre la Moción de censura

photo_2017-06-19_21-03-441) En su artículo 113, la Constitución dice que una moción de censura sirve para exigir la responsabilidad política del Gobierno.

Podríamos decir que la que presentaba Unidos Podemos, además, pretendía recalcar y denunciar la anormalidad: esto es, el hecho de que nos gobierne un partido que mantiene una relación estructural con la corrupción.

En cuanto que descriptiva, esa era la parte “más fácil” de realizar. Aun así, y como decía un periodista en el programa Al Rojo Vivo, nunca se había hecho una descripción tan detallada del conjunto de procesos judiciales que cercan al PP[1]. Pablo Iglesias también lo decía después: nunca había ocurrido antes, “no es normal” que el Presidente del Gobierno vaya a tener que ir a declarar como testigo de la financiación ilegal de su partido.

2) Pero esto no es nada si no se propone un candidato –lo establece también la Constitución- y un programa alternativo de Gobierno. Más si, como defendemos algunos, el principal activo con el que cuentan hoy los poderosos no es la percepción de que gobiernan bien y con un proyecto para la mayoría sino la generación de escepticismo, dudas y desconfianza sobre las alternativas.

Uno “sirve”, es útil, si se lo es a la inmensa mayoría de su pueblo. Lo que hay que considerar es si España está mejor hoy que hace una semana; en otras palabras, si la moción de censura ha construido

Pablo Iglesias explicó detalladamente las líneas de actuación de un gobierno de Unidos Podemos. Tan detallada y extensamente que los diputados del inmovilismo, PP y Ciudadanos, le acusaban de hacer un discurso “castrista”. Ya se ve: discurso largo y tedioso describiendo la alternativa… al mismo tiempo que Unidos Podemos no tiene alternativa.

3) Se observó un cambio en el contenido y tono mantenido por Pablo Iglesias, hecho que precisamente supuso el núcleo del debate de Vistalegre. Cuestionó muchas de las críticas que se le suelen hacer –como arrogancia, agresividad o falta de frialdad- y se mostró serio y responsable, aun en los momentos más difíciles para ello –y que por tanto más lo requerían-.

Dicho cambio sin duda ayudó a estrechar lazos o al menos eliminar barreras con otras fuerzas, especialmente con el Partido Socialista.

4) Precisamente, tras la denuncia de la corrupción del PP y la presentación de una alternativa que estuviera a la altura, uno de los elementos cruciales de esta moción era la respuesta que fuera a dar el PSOE a Unidos Podemos, y el intercambio de réplicas entre ambos grupos. Más aún tras la victoria de Sánchez y un prometido cambio de rumbo del partido que animaría a pensar en una segunda oportunidad para echar a Rajoy.

la desnormalización de lo anormal que señalábamos más la descripción extensa de una alternativa, más la propia muestra de unas formas distintas a las del partido en el Gobierno […] hacen que en nuestro país haya un poco menos de resignación y de cinismo […] que antes de su presentación. La moción, creemos honestamente, habría sembrado.

Este intercambio, pese a los reproches del PSOE sobre lo que ocurrió en el pasado, que en realidad formaban parte inevitable del guion, resultó esperanzador. Por fin se habló de política; por fin pareció que el portavoz del PSOE estaba más lejos del PP que de Podemos.

Es evidente, también, que dejando las cuestiones “de forma” al margen el Partido Socialista y sus votantes se encuentran más cerca de Unidos Podemos que de quien ya ha decidido hace tiempo ser una mera marca –en su sentido más literal- que recoja lo que se le caiga al Partido Popular: Ciudadanos.

5) Menos importante, aunque sí en lo referente al mapa post-moción, era la postura que tomaría este partido, Ciudadanos, ante ella. Podríamos pensar que lo que estaba en juego era a qué distancia se situaba de Unidos Podemos y del PP. Su decisión no ha dejado lugar a dudas: chocando con Unidos Podemos y la posibilidad de una alternativa y sin apenas hacer mención al Gobierno al que se estaba censurando.

Más allá del componente ético de no denunciar a un partido inmerso en la corrupción, esta decisión política (que, creemos, se viene fraguando desde antes de la moción) perjudica la salud política del país: debería ser posible una derecha que no acepte unas instituciones corruptas y al servicio político de unos pocos.

6) Las dos “derechas nacionalistas”, el Partido Nacionalista Vasco y el Partit Demòcrata (PDeCat) defendieron la abstención en la votación, aludiendo básicamente a cuestiones de forma y a que no iba a servir. Sorprende la dicotomía entre la dureza de ambos, en Vitoria y en Barcelona, y su suavidad en el Congreso de los Diputados. Aunque hay que diferenciar entre los dos.

En el caso del PDeCat sorprende la postura manteniendo un pulso que se va a traducir en la celebración de un referéndum el 1 de octubre y la posible respuesta que de el Estado a él.

En el caso del PNV parecemos hablar, aunque no se haya explicitado, de un pacto de legislatura que se traduce en contrapartidas en el Parlamento de Vitoria-Gasteiz y en el de Madrid: yo pacto contigo en Euskadi para mantener alejada a “la extrema izquierda”[2] y tú te abstienes en la moción de censura, apoyas mis Presupuestos Generales del Estado o votas conmigo en relación a la estiba (también con el PDeCat).

7) La subordinación absoluta de Ciudadanos al PP más el giro hacia el entendimiento que podría haber dado el PSOE puede traducirse en cierta recuperación de las categorías izquierda-derecha como claves para entender el mapa político, con dos partidos que en la práctica quieren que no cambie nada y otros dos que, con diferencias, quieren echar a Rajoy.

A pesar de que Podemos nació enmendando este eje, puede no suponer problema para las aspiraciones de cambio en España si recordamos:

  • Que la división fundamental no se da entre “dos Españas” partidas por la mitad sino entre una pequeña minoría que se ha beneficiado de lo de todos y una gran mayoría que ha sufrido recortes y/o se ha visto avergonzada por ese uso clientelar y privado del Estado. Asumir que la división de este país es “ideológica” –y no material- y que le divide por la mitad supondría regresar a posiciones previas al 15-M, donde la sociedad española manifestó claramente que el problema tenía que ver con una minoría que había secuestrado la democracia, y no con que una parte (“derecha” o “izquierda”) había hecho algo malo.
  • Que, precisamente por eso, el nuevo sujeto al que apela Podemos desde su nacimiento no puede estar formado sólo por quienes se autodenominan “de izquierdas” (una parte muy importante de nuestra sociedad) sino por esa gran mayoría social, heterogénea e indignada y/o precarizada.

8) Mucho se ha hablado sobre si ha servido la moción de censura, y a quién habría beneficiado. Uno “sirve”, es útil, si se lo es a la inmensa mayoría de su pueblo. Lo que hay que considerar es si España está mejor hoy que hace una semana; en otras palabras, si la moción de censura ha construido.

Nuestra opinión es que la desnormalización de lo anormal que señalábamos más la descripción extensa de una alternativa, más la propia muestra de unas formas distintas a las del partido en el Gobierno -Pablo Iglesias supo contenerse aún en los momentos más duros, cuando el PP sacó a pasear a su dóberman– hacen que en nuestro país haya un poco menos de resignación y de cinismo –los mayores enemigos del cambio- que antes de su presentación. La moción, creemos honestamente, habría sembrado.

9) Tras el tiempo de las formas –de los roces, los agravios y la reivindicación del orgullo propio de partido- llega el tiempo de los contenidos: averiguar qué separa a una mayoría que ya existe en el Congreso para empezar a levantar un Gobierno de cambio.

El Partido Socialista debería descartar a Ciudadanos. No por ninguna esencia –qué son– sino por los hechos –qué hacen-. Si no es así, en todo caso, parece claro que éstos van a hacer lo necesario para boicotear la construcción de una alternativa[3].

Por tanto, y aunque una mayoría alternativa es complicada (incluso una que supere los 166 diputados de PP y Ciudadanos), hay que mirar hacia otros lados, especialmente a las periferias. Y especialmente, creemos, a Cataluña. Por números y porque hay que arreglar de algún modo el problema político catalán que es en realidad estatal.

10) El “choque de trenes” entre las aspiraciones mayoritarias (decidir el propio futuro) del pueblo catalán y la negativa a buscar soluciones políticas del Estado y el Gobierno del PP nos lleva a la situación del referéndum unilateral convocado para el 1 de octubre. La crisis política territorial también se expresa en el hecho de que tres de los cuatro grandes partidos no parezcan tener ninguna propuesta para tal problema político.

Los cambios que está adoptando el “nuevo PSOE”, como el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado[4] o la apelación a la búsqueda de un encaje para Cataluña en la Constitución suponen un paso importante respecto a su postura anterior, pero no parecen suficientes a estas alturas.

La irresponsabilidad que mostró el Partido Popular en el año 2006 recogiendo firmas contra el Estatut de Catalunya y la posterior sentencia del Tribunal Constitucional que lo recortó han llevado tanto a que en la práctica rija un Estatuto en Cataluña que sus ciudadanos no votaron[5] como al callejón sin salida en que nos encontramos actualmente.

El paso adelante que han dado las bases del PSOE afirma claramente que el Partido Popular no es una maldición inevitable, y debe llevar a su nueva dirección a dar otros tantos pasos, sin miedo y sabiendo lo que está en juego. Una mayoría parlamentaria distinta, que afronte tanto la urgente limpieza democrática como la crisis territorial, cambio, sólo se puede dar honestamente con fuerzas progresistas del Estado y con las fuerzas catalanas.


[1] O como dice aquí Rosa María Artal: .

http://www.eldiario.es/zonacritica/Mocion-censura-cosas-claras_6_654144613.html

[2] Así se expresaba Antón Damborenea, portavoz económico del PP vasco: http://www.deia.com/2017/03/20/politica/euskadi/el-gobierno-vasco-se-garantiza-sus-presupuestos-con-la-abstencion-del-pp?random=248731

[3] Al tiempo que escribimos esto y a 24 horas de la moción de censura Ciudadanos ya ha dejado claro que no intentará construir una mayoría alternativa:

http://www.eldiario.es/politica/Albert_Rivera-Ciudadanos-gobierno_alternativo-PSOE-Podemos_0_654784970.html

[4] http://www.eldiario.es/politica/PSOE-acepta-plurinacionalidad-Espana_0_655484811.html

[5] Como indica Pérez Royo en esta entrevista: http://www.elnacional.cat/es/politica/javier-perez-royo-referendum-catalunya-inevitable_139839_102.html

Pero…¿Qué es el CETA?

Ana Isabel San Román Abete, enfermera donostiarra y miembro de la Campaña contra el TTIP de Gipuzkoa.

 

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Ana Isabel San Román

El CETA es un tratado de libre comercio, similar al TTIP, entre La Unión Europea y Canadá. Según sus defensores este tratado hará crecer la economía eliminando cualquier tipo de “barreras al comercio y a la inversión”. Cuando hablan de “barreras al comercio y a la inversión” se refieren a las barreras arancelarias y a las no arancelarias.

Los aranceles son impuestos que hay que pagar para introducir productos en un mercado extranjero, actualmente son muy pequeños pero se mantienen sobre todo en materia de agricultura para proteger la producción local.

Pero el objetivo principal es eliminar las “barreras no arancelarias” que son las normas y leyes europeas que protegen nuestra salud, derechos laborales, sociales, leyes medioambientales, etc.

Para ello el CETA se ha dotado de Tribunales de arbitraje: las empresas transnacionales pueden denunciar a los estados si consideran que una legislación les provoca pérdidas o prevén que les provocará pérdidas en el futuro. Además la Cooperación reguladora (cap. 21 de CETA) permite continuar negociando normas y obligará a probar científicamente la necesidad de adoptar cualquier regulación, poniendo en peligro el “principio de precaución”: actualmente si hay dudas sobre un producto no se comercializa, con el CETA, habrá que demostrar que ese producto es nocivo para reglar su uso y la única manera de demostrarlo “científicamente” es que haya el número suficiente de victimas como para crear una relación causa-efecto.

Desde 1994 Canadá tiene un tratado similar con EEUU y México (NAFTA) y a pesar de que, en su día, también les prometieron la activación de su economía hoy se puede comprobar lo que realmente les ha supuesto dicho tratado:

Pérdida de puestos de trabajo. Sólo en los últimos 6 años Canadá ha perdido 350.00 empleos en el sector de manufactura.

Sueldos estancados.

La deuda familiar ha alcanzado niveles históricos.

Reducción de los estándares de seguridad alimentaria y ambiental.

Gracias a los tribunales de Arbitraje Canadá es el país desarrollado más demandado del mundo: El gobierno ya ha pagado 135 millones de euros y la suma de los litigios pendientes asciende a 175 MILES DE MILLONES de euros. A esta cifra se ha llegado con demandas como la que interpuso la empresa Estadounidense ETHYL CORPORATION por prohibir la importación de gasolina que contiene MMT, sospechoso de ser un agente neurotóxico. Tras apelar a los Tribunales de Arbitrajes la empresa obligó a Canadá a revocar la prohibición y a pagarle 10,2 millones de euros.

Al aceptar el CETA, como casi todas las grandes corporaciones Estadounidenses tienen una filial en Canadá, estas más de 42.000 corporaciones podrán utilizar sus filiales Canadienses para impugnar normas ambientales, sanitarias y laborales de la U.E.

 A pesar del secretismo con el que se ha negociado este tratado más de 3 millones y medio de personas en toda Europa hemos firmado una petición en contra del CETA y su tratado gemelo el TTIP.

Mas de 2.100 gobiernos regionales y locales se han declarado territorios libres del CETA y TTIP.

A ambos lados del Atlántico, los agricultores, los sindicatos, la sanidad pública, los consumidores, los grupos de defensa de los derechos medioambientales, diversas ONGs así como asociaciones de PYMES han rechazado este tratado.

La comisión de Empleo de la comisión Europea ha votado NO al CETA

El pasado 15 de febrero El Parlamento Europeo votó a favor del CETA y ahora es cuando los parlamentos nacionales (y regionales) tienen que ratificar o no el tratado.

Ya hay varios países en los que se están preparando referéndums para bloquear la ratificación del CETA, de hecho Francia, Austria, Grecia, Irlanda tuvieron entre sus parlamentarios más votos en contra que a favor.

El Consejo de Ministros ha aprobado su remisión a las Cortes Generales para que el Congreso y el Senado puedan someterlo a votación. El 18 de mayo se debatieron dos iniciativas que presentó Unidos Podemos en el Congreso: una enmienda para rechazarlo y una solicitud al Tribunal Constitucional para que revise sus contenidos antes de que lo ratifique el Parlamento, ya que el CETA  quiebra claramente principios y derechos fundamentales protegidos por la Constitución. Incomprensiblemente estas iniciativas fueron rechazadas gracias a los votos, entre otros, del PP. PSOE, Cs y PNV.

Ahora más que nunca tenemos que organizarnos y pedir a nuestros representantes políticos que defiendan nuestros derechos y no los de las grandes empresas, no podemos consentir que se apoyen tratados como el CETA, su ratificación definitiva supondría un verdadero ataque a la democracia.

Aún Podemos pararlo! Estamos a tiempo!

Batalla de Modelos Laborales

Jorge Moruno, sociólogo y miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos.

En un contexto de enfrentamiento entre modelos laborales y nuevas (?) formas de precaierdad, Jorge Moruno comparte con nosotros a través de Twitter unas reflexiones muy necesarias.

Os las dejamos a continuación para que podáis analizarlas. Para más contenido os adjuntamos su Twitter aquí.

Aquí el artículo que Jorge Moruno cita en el tweet.

 

Os dejamos aquí el artículo que Jorge Moruno comparte, añadiendo un poco más de contexto al conflicto.

 

Esperamos haber provocado, a través de Jorge Moruno, alguna que otra reflexión significativa y en profundidad.

Pax Portuaria

Sergio Pascual Peña, Diputado por Sevilla de Podemos-En Comú Podem-En Marea y miembro del Consejo Ciudadano Andaluz.

Desde que el 11 de diciembre de 2014 el Tribunal de Justicia de la U.Europea exigió a España la reforma de la estiba, los trabajadores y trabajadoras han venido proponiendo soluciones, algunas de las cuales llegaron a firmarse y acordarse con la patronal del sector.

La nueva dirección del Ministerio de Fomento, no obstante, demostró muy pronto que su objetivo no era la estabilidad del sector. Con formas propias de tiempos de mayorías absolutas afortunadamente ya pasadas, el Gobierno trató de aprobar un Real Decreto Ley sin apoyo alguno, ni de sindicatos, ni de empresas, ni de grupos parlamentarios, recibiendo el primer gran varapalo de la legislatura.

Lejos de recibir el mensaje del Congreso, el Gobierno se lanzó a la búsqueda de votos a saldo, un modus operandi similar al utilizado para la aprobación de los presupuestos. La misma semana que el Gobierno se “ausentaba” evitando la investigación de la antigua Convergencia en el caso Palau, la antigua Convergencia le aprobaba al Gobierno el Decreto de la Estiba.

El objetivo del Gobierno se leía entre las líneas del Decreto: dividir a los sindicatos y propiciar negociaciones a escala de Puerto, fragmentando así la unidad sindical. Los autores intelectuales de esta estrategia pertenecen a un sector de la patronal vinculado con el PP.

Por un lado Ership S.A. de los Alvargonzález, dirigido por tíos y primos de Rodrigo Rato, avalistas del exministro black.

Por otro lado Bergé, del cántabro Gorbeña, que ya demostró su buena relación con el entonces alcalde de Santander Iñigo de la Serna, “cediendo” 40 vehículos SsangYong Rexton, Rodius y Korando para “los organizadores” del Mundial de Vela de de la ciudad en 2014.

Finalmente, la poderosa JPMorgan, vinculada a exministros del PP como Michavila, que ahora hace caja vendiendo Noatum a la china Cosco Shipping una vez “superado” el escollo laboral.

Para conseguir sus objetivos, que es lo mismo que decir, los de sus amigos en el sector, el Gobierno no ha dudado en poner en peligro la estabilidad del sector, la vida de más de 6200 familias y, sobre todo, el futuro de los puertos de todos, puertos que son rentables en España gracias al buen trabajo de los estibadores y un sector empresarial productivo que ahora se ve golpeado por el sector connivente con el PP. La España que saca adelante el país pisoteada por un empresariado parasitario conchabado con un partido, el PP, que gobierna bajo la premisa de la acumulación por desposesión, vaciando arcas públicas y propiciando negocios especulativos a golpe de BOE.

No había razones jurídicas ni económicas para romper la paz social en los puertos, un sector que, según el propio gobierno, estaba en máximos históricos. La irresponsabilidad de De La Serna, su sordera e incapacidad para lograr sacar adelante acuerdos -sin comprar votos a la trama del caso Palau- y su claro interés de parte ha roto la paz social en nuestros puertos, ha fragmentado a la patronal, está alejando tráficos de nuestros puertos y ya está suponiendo pérdidas de oportunidad y económicas.

Lo avisamos y votamos NO a su Decreto. Ahora no cejaremos en señalar a quienes quieren enriquecerse con la vida de familias trabajadoras hipotecando el futuro promisorio de un sector en el que nuestro país podría apoyarse para un gran salto adelante.