CIS de julio

Guillermo Errejón, Sociólogo.

Desgaste del PP; crecimiento del Partido Socialista condicionado al cambio.

Los datos

El elemento que más destaca del CIS correspondiente al mes de julio conocido esta semana es la notable subida del PSOE, de cinco puntos respecto al anterior barómetro de abril (de 19,9 a 24,9%).

El segundo es la bajada del PP también respecto al último barómetro: de casi tres puntos (de 31,5 a 28,8%).

Ciudadanos también baja ligeramente, cuatro décimas, hasta situarse en el 14,5%.

Unidos Podemos, por su parte, sube 6 décimas hasta colocarse en el 20,3%.

En el siguiente gráfico[1] vemos el porcentaje de voto obtenido por los cuatro principales partidos en las generales del 20D y las del 26J, y la estimación en el último barómetro de abril del CIS y el actual de julio.

Sin título

Análisis político

Empezando por el partido del gobierno, en el anterior gráfico se ve su progresiva bajada desde las elecciones del 26 de junio, cuando llegó a un 33%, hasta situarse en el 28,8% actual.

a) Pasado el tiempo de “atasco político” entre diciembre de 2015 y junio de 2016, que con los resultados en la mano benefició claramente al PP (y perjudicó así mismo a Podemos), el Partido Popular no ha dejado de bajar, lentamente aunque de forma continua. El trabajo de campo de este barómetro, además, se realizó antes del paso de Rajoy por la Audiencia Nacional.

b) En el Partido Socialista es claro el “efecto Sánchez” en “el nuevo PSOE”. El partido parece haber recuperado, por el momento, parte de credibilidad en cuanto oposición al PP, situándose a cuatro puntos de dicho partido.

Hay que señalar el carácter condicionado que tiene esa recuperación: puede depender de que el PSOE haga por echar a Rajoy, como prometió Sánchez en campaña, y no se vuelva a perder en callejones que, a esta altura debería saber, tienen escasa salida.

c) El bloque PP-Ciudadanos baja 3 puntos desde el anterior barómetro del CIS: del 46,4% de entonces al 43,3% actual.

d) La suma de PSOE y UP sube 5,6 puntos desde el barómetro de abril, aunque protagonizados casi exclusivamente por el PSOE: del 39,6% de entonces al 45,2% actual.

Esta subida tiene un elemento cualitativo importante: por primera vez suben los dos partidos al mismo tiempo. Esto es, no funcionan como vasos comunicantes en los que lo que gana el uno lo pierde el otro.

Y por primera vez desde las elecciones generales del 26-J, Unidos Podemos + PSOE suma más que PP + Ciudadanos.

Teniendo en cuenta que en dichas elecciones los dos partidos de derechas sacaban 6,8 puntos a los de izquierdas, y que en este momento éstos sacan 2,5 puntos a aquellos, la diferencia hacia los dos partidos de izquierdas en estos tres meses ha sido de 9,3 puntos porcentuales.

Es en este último apartado d) donde nos queríamos detener.

Tras los meses de reproches y de “juego de suma cero” entre Podemos y el Partido Socialista (o ganaba el uno o ganaba el otro, y había que destruirse), la evolución de voto en estos últimos meses que nos muestra el CIS podría aventurar una etapa distinta.

El cambio del PSOE tras la vuelta de Pedro Sánchez, que le coloca potencialmente en el campo del cambio –a la espera de medidas reales en el próximo curso-, podría suponer a primera vista una complicación para Podemos.

Sin embargo, y tras la implantación de un nuevo clima de diálogo entre ambas formaciones, puede conducir a una suerte de “competencia virtuosa” de la que suele hablar Íñigo Errejón[2].

El campo político del cambio es hoy más grande que lo que era hace tres meses, y deja a Ciudadanos prácticamente como única muleta del Partido Popular cercado por la corrupción. Esto, es cierto, no permite dicotomías tan sencillas como las que hacía Podemos en sus inicios, en los que casi todo el afuera era “casta”, pero permite avanzar en propuestas valientes que den respuestas a las crisis, en plural, que vive nuestro país: la democrática, con unas élites políticas deslegitimadas y buena parte del Estado tocado por la corrupción; social, con una recuperación de los índices macroeconómicos que va dejando un país mucho más desigual que el anterior a la crisis, y territorial, con el proceso independentista catalán sin que el partido de gobierno sugiera siquiera una solución.

El reconocimiento de la plurinacionalidad de nuestro país no arregla de por sí el problema de la relación de Catalunya con el Estado, pero supone un paso importante de cara a marcos y propuestas comunes.

¿Alguien duda de que, sin Podemos, el PSOE no habría dado ese paso?

En ese sentido, como en materia democrática o materia social, bienvenidos sean los cambios del Partido Socialista que van en la dirección de afrontar los importantes retos que tiene nuestro país.

El crecimiento del campo político del cambio, entonces, supondría una aún mayor deslegitimación de la anómala situación de un partido gobernante que, enfangado en la corrupción, casi no puede gobernar. Así como de las políticas que, aumentando la deuda y haciendo que los españoles vivan peor, apenas han conseguido mejoras económicas.

Si el PSOE avanza por el camino al que ha apuntado los últimos meses el crecimiento de Unidos Podemos no se podrá deber a una negación del resto de adversarios sino a un fino trabajo político, de discurso y de ejemplos claros:

  • “Dirigentes culturalmente antes que gobernantes”. Que la plurinacionalidad de España exista hoy en el debate público -y la acepten ya dos partidos políticos que según este CIS representan el 45% de la sociedad- se debe a su introducción por Podemos. También el debate sobre una necesaria renta básica o sobre las puertas giratorias.
  • Ejemplo de los Ayuntamientos del cambio, que gobiernan ya la vida de cerca de siete millones de españoles. Ada Colau o Manuela Carmena lo hacen mejor de lo que lo hace el PP: reducen deuda pública –en el caso de Madrid de tamaño astronómico y heredada de los ayuntamientos del PP- mientras aumentan la inversión social[3].

Es posible, entonces, imaginar una hoja de ruta deseable para los próximos cursos políticos previos a las elecciones autonómicas y generales: continuar en la “competencia virtuosa”, ir cercando la corrupción y el gobierno para unos pocos y hacer ineludible el cambio político para 2019 y 2020.

[1] Sacado del artículo de Eduardo Bayón “Los datos del barómetro político del CIS”: http://debate21.es/2017/08/04/los-datos-del-barometro-politico-del-cis/

Recomendamos la lectura de este artículo para un análisis sociológico del barómetro, distinto al que nosotros vamos a hacer, más político.

[2] En esta conversación con Josep Borrell Errejón desarrolla esta idea: https://www.youtube.com/watch?v=51ha8Uc8k5s

[3] http://www.eldiario.es/madrid/Carmena-reducido-Madrid-millones-gobierna_0_654784862.html

El tema de la semana

 

Mariano Rajoy, la comparecencia ante la Audiencia Nacional y la corrupción estructural del Partido Popular.

El tema de la semana ha sido, sin lugar a duda, la comparecencia de Rajoy ante la Audiencia Nacional como testigo de la corrupción de su partido. Días antes de testificar, había una frase que parecía iba a ser clave en la estrategia de la defensa del Presidente del Gobierno: “Yo eché a Correa del PP”. Desde un comienzo, a excepción de algunas intervenciones de Rafael Hernando y Fernando Martínez Maillo, la táctica pasaba por plantear el día con total normalidad, <como cualquier otro ciudadano> podría haber sido el eslogan (intentaron que lo fuera). Por cierto, no muy lejos de las líneas de defensa de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

Eldiario.es adelantaba aquí que, como ya podíamos imaginar, la comparecencia no iba a realizarse con normalidad, ni como lo hubiera hecho cualquier otro ciudadano. Mariano se iba a sentar “en estrados”. Desde un principio habían intentado vender que la normalidad pasaba porque el Presidente del Gobierno testificara a través de conferencia y desde su despacho <como cualquier otro ciudadano>, pero no coló.

El día de la comparecencia superó cualquier expectativa. Algunos pudimos seguir por Twitter la normalidad y transparencia con que Mariano Rajoy entraba por el garaje, la estrategia del plasma llevada al siguiente nivel. El diario digital Público resumía en dos tweets la llegada del testigo:

 

Todo lo que vino después, como esperábamos, fue un mal chiste al más puro estilo “Marca España”. Un Mariano Rajoy que ironizaba sobre las preguntas del abogado de la acusación, se mostraba prepotente en sus respuestas y parecía no saber en calidad de qué testificaba ante el tribunal de la AN. Al mismo nivel estuvo la defensa, que difícilmente hubiéramos podido concretar a quién correspondía, con un abogado defensor que ralentizaba el proceso con constantes interrupciones que no procedían, y con un Presidente de la Sala que parecía tener prisa en acabar con el <asuntillo>.

Que nadie se crea que la cosa acaba aquí. La normalidad y la transparencia no quedaron plantadas únicamente en el planteamiento del PP en relación a la comparecencia de su Presidente, hubo medios de comunicación que superaron estos desmanes, entre los que podríamos subrayar a TVE, cuyos trabajadores se mostraron indignados porque la televisión pública de todos no emitiera un acto de tal envergadura. Esto pudimos leer en eldiario.es:

Los trabajadores de TVE indignados por que La 1 no haya mostrado la declaración de Rajoy

La actitud de TVE fue tan triste como muchas de las declaraciones del testigo, que entre otras cosas, afirmó que como director de campaña le correspondían las cuestiones exclusivamente políticas. Una vez más, quedaba desmentido, esta vez por las declaraciones de directores de campaña de otros seis partidos, como podemos observar aquí.

Tras este alarde de normalidad democrática y transparencia ejemplar, llegaba el turno de las declaraciones desde otros partidos políticos. Era de esperar que a todos les pareciera mal, incluso a aquellos que desde un comienzo habían estado tratando de blanquear la corrupción del PP. Os dejamos aquí algunas de las intervenciones que provocaron las declaraciones de Mariano Rajoy:

Pablo Iglesias (Podemos).

 

Pedro Sánchez (PSOE).

 

Alberto Garzón (IU).

 

Fernando de Páramo (C’s).

 

Parecía que Rajoy acabaría teniendo que dar explicaciones ante el pleno del Congreso cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acordaban pedir su comparecencia, pero los aliados del PP no se iban a quedar a la espera y planificaban su estrategia particular. El PNV se mostraba más cercano a la posición de C’s, pidiendo así la comparecencia del Presidente del Gobierno no ante el Pleno, sino ante la comisión de investigación sobre las finanzas del PP, protegiendo así las buenas relaciones que PNV y PP han mantenido desde hace tiempo, a pesar de las artísticas declaraciones de unos y otros, donde han intentado jugar al despiste con su electorado correspondiente. El Diario Vasco profundizaba aquí al respecto, desde su peculiar punto de vista, por supuesto.

Este no es ni el primero ni el último de los episodios de esta serie tipo “Corrupción en Miami” pero con un estilo mas ibérico, sin tanta acción y con testigos y acusados haciéndose los tontos. No sería justo cerrar este breve resumen sin añadir una intervención de uno de los representantes políticos más duros con la corrupción del Partido Popular.

El enfrentamiento entre quienes han tratado de normalizar todo lo ocurrido, ya sea a través de un acuerdo bilateral de blanqueamiento o mediante críticas vacías, y quienes se han mantenido inamovibles frente al partido más corrupto de Europa, es algo que toca zanjar a la ciudadanía, con seriedad, compromiso y un sentido crítico de la realidad. Que mirar a Venezuela no sea lo normal cuando unos pocos saquean lo de todos.